Yhasua

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Yhasua o Jhasua es el nombre utilizado por Josefa Luque en su Obra para referirse a Jesús, el Cristo. [Nota 1]

Yhasua vino a predicar la paternidad de Dios y la hermandad de todos los seres humanos.

En este artículo se trata de esbozar la vida de Yhasua en términos generales, principalmente en base a los libros de Josefa Luque. Sobre sus enseñazas se ha creado un artículo específico: Cristianismo, así también hay una línea temporal exhaustiva en el artículo: Biografía cronológica de Yhasua.

Sobre su espíritu[editar]

¿Quién fue Yhasua?[editar]

En palabras de Hilarión, que cita a las inteligencias que habitan el tercer cielo, denominadas Esplendores y Victorias por Antulio: [1]

Yhasua el Cristo es un arpa viva que vibra siempre entre los Amadores (...) ¡Yhasua, crea el Amor más fuerte que el dolor y que la muerte!... ¡Subid al cielo de los Amadores o Arpas Eternas [cuarto cielo], y allí le hallaréis entre los Amantes heroicos y geniales, que dan vida en sí mismos al Amor que les lleva hasta la muerte, por los que no saben ni quieren amar!...

En palabras de Filón: [2]

Yhasua era el gran desterrado del Sistema de Sirio, el Divino Logos (...) el Mesías de la Tierra para la redención de esta humanidad.

En palabras de Melchor: [3]

—¡Yhasua de Nazareth, Hijo de Dios, ungido por Él para esta hora solemne de la humanidad por la cual te has sacrificado!... ¡Declaro aquí en presencia de todos y bajo mi solemne juramento, que tú eres el Cristo, Hijo de Dios Vivo, el Mesías anunciado y esperado desde hace seis siglos, cuando el clarín de bronce de Isaías, hizo estremecer las almas con su primera llamada!

Paso al reino humano[editar]

Leen los Esenios para Yhasua niño: (AE, PANORAMAS EXTRATERESTRES)

La célula viva corría incansable a través de largas edades en busca de su engrandecimiento que la hará digna de la gloriosa inmortalidad a que está destinada. Hasta pasar del Reino Vegetal al Animal, cuyas especies de mansedumbre recorrió en larguísimo tiempo hasta llegar a la última: un bellísimo animal cuadrúpedo de largo pelo blanco rizado muy semejante al reno de las tierras polares, sacaba un náufrago de las olas bravías de un río caudaloso y embravecido.
El heroico amor inteligente de aquel animal en favor de un ser humano que le estaba ligado por alianzas pretéritas muy lejanas, fue la llave de oro que abrió la puerta del Reino Humano a la humilde célula viva que había recorrido mares y tierras de su planeta de origen bajo innumerables aspectos y formas hasta llegar al pleno despertar de su conciencia y de su voluntad.
La célula viva había llegado al palacio encantado de la inteligencia humana y su primera vida de hombre fue un niño en un hogar de pastores de antílopes, que por herencia paterna fue también pastor por mucho tiempo.
La célula viva había llegado al palacio encantado de la inteligencia humana y su primera vida de hombre fue un niño en un hogar de pastores de antílopes, que por herencia paterna fue también pastor por mucho tiempo. Aquel zagalito, aunque de bronceado color en su piel, se asemejaba grandemente a Yhasua sobre todo en su dulce y sereno mirar (...) —Todo cuanto hemos visto, es mi vida en la eternidad de Dios –dijo el niño Yhasua.

Nombre[editar]

Jesús es un nombre hebreo común que significa "Yahveh es salvación". Con el tiempo fue modificado para ajustarlo a diversas culturas y acentos:

  • Jeshua Ben Joseph (Jesús hijo de José)
  • Lenguas romances: Gesù (italiano), Jésus (francés), Iisus (rumano).
  • Lenguas germánicas: Jesus (inglés), Jesus (alemán)
  • Otras: Ιησούς (griego), Иисус (ruso), İsa (turco), 耶稣 (chino simplificado), イエス (japonés)

Ungido[editar]

Unción de reyes hebreos.

La unción era una costumbre antigua, entre griegos o hebreos, que consistía en untar con aceites a los reyes cuando se los proclamaba. Este proceso de embadurnar con aceite perfumado, leche, grasa animal, mantequilla derretida u otras sustancias, estaba presente en los rituales de muchas religiones.

Las personas y cosas se ungen para simbolizar la introducción de una influencia sacramental o divina, una emanación, espíritu o poder sagrados. Así en la tradición judía y cristiana, se entiende por ungido al "elegido de Dios".

Mesías[editar]

Del hebreo "Mashiaj", la palabra Mesías usada en la biblia significa ungido, y se refería a un esperado rey, del linaje de David, que liberaría a los judíos de las servidumbre extranjera y restablecería la edad dorada de Israel.

Cristo[editar]

Del griego "Khristós", la palabra Cristo es una traducción del término hebreo Mesías, que significa ungido.

Emanuel[editar]

Según la profecía de Isaías (7:14), se llama Emanuel o Immanuel a Jesús, algo que naturalmente no aceptan los judíos:

Muy bien, el Señor mismo les dará la señal. ¡Miren! ¡La virgen (o la “joven”) concebirá un niño! Dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel (que significa “Dios está con nosotros”).

Biografía[editar]

Un resumen cronológico extenso de la vida de Yhasua es presentada en el artículo: Biografía cronológica de Yhasua.

Se presentan a continuación algunos pasajes relevantes de forma abreviada, recordar que la biografía completa está en el artículo: Biografía cronológica de Yhasua.

Nacimiento[editar]

Y las arpas eternas cantaban cada vez más cerca y en tonalidades más y más solemnes: “¡Gloria a Dios en las alturas de los cielos infinitos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!” (Arpas Eternas, cap. Preludio))

Nació en Betlehem en el año 6 a.C., triple conjunción planetaria de Júpiter, Saturno y Marte. Hijo biológico y natural de Yhosep y Myriam, nació en casa de Sara y Elcana, familiares de su madre.

Niñez[editar]

Yhasua pasó la niñez junto a sus padres en Nazareth y algunos santuarios esenios como el Carmelo, Tabor y Hermón.

Juventud[editar]

Siempre bajo la enseñanza de sus maestros esenios, Yhasua logró terminar sus estudios espirituales a sus 21 años, consagrándose Maestro de Divina Sabiduría en el santuario de los Montes Moab.

Realizó un viaje a Egipto visitando a Filón de Alejandría, y en el valle de las Pirámdes descrubrío las momias Kobdas de Adamú y otros personajes notables de esa época.

Apostolado[editar]

Yhasua junto a sus 12 discíupulos íntimos, mas muchos otros que le seguían de cerca, realizó su apostolado en toda Palestina.

La despedida en Jerusalén[editar]

El Maestro entró al cenáculo con sus Doce y ocupó la cabecera de la mesa. Cuando se vio rodeado por ellos mandó cerrar las puertas (...) (Arpas Eternas, cap. La despedida)

En el palacio Henadad realizó la última cena en presencia de sus discípulos y amigos más cercanos. (AE, LA DESPEDIDA)

Tomó la cesta de los panes sin levadura y lo partió entre todos; tomó su ánfora con vino y acercándola él mismo a todos los labios, les dio a beber.

—Es mi último pacto de amor con todos vosotros –les dijo–. Y cada vez que lo hiciereis como yo lo he hecho, acordaos de esta alianza postrera, por la cual quedaré en medio de vosotros hasta la terminación de los tiempos. Y donde estéis reunidos en mi nombre, estaré yo en medio de vosotros.

(...)

Como un padre escribe su testamento al final de sus días, también yo os doy el mío, que es como un mandamiento nuevo:

Amaos los unos a los otros en la medida en que yo os he amado a vosotros, para que en eso conozcan todos que sois discípulos míos.

En la casa de mi Padre hay muchas moradas, y yo voy delante de vosotros a preparar para mañana el lugar feliz de vuestro descanso.

Y si me voy a prepararos el lugar feliz de vuestro reposo, vendré a buscaros en la hora debida, tal como el buen hortelano recoge las flores y frutos de su huerto para adornar con ellos su propia morada, cuando están en sazón.

Porque donde yo estaré, estaréis también todos vosotros conmigo. Sabéis que yo voy al Padre y sabéis cuál es el camino.

Las obras que realicé a vuestra vista, en nombre del Padre las realicé, y vosotros las haréis en nombre mío, si de verdad estáis unidos a mí.

No se turbe vuestro corazón ni tema, que el que está conmigo por la fe, el amor y las obras, con Dios está y ninguna fuerza podrá derribarle.

Ni os desconsoléis pensando que os dejo huérfanos y solos en este mundo, porque vendré a vosotros cuando vuestro amor me llame.

Los que son del mundo y no me comprenden ni me aman, no me verán más, pero vosotros que sois míos, me tendréis siempre entre vosotros, porque vivo, soy eternamente, como asimismo viviréis vosotros.

Me probaréis vuestro amor guardando mis enseñanzas y mis mandamientos; y en todo aquel que me ama, el Padre y yo haremos nuestra morada y yo me manifestaré a él.

He aquí mi último mandamiento:

Amaos los unos a los otros tal como yo os he amado.

En cada uno de vosotros dejo parte de mi propio corazón, y él os dirá lo qué es el amor verdadero sin interés y sin egoísmo, capaz de dar la vida por el amado. Así os he amado a vosotros, y así os amaréis vosotros también.

Luego se puso de pie y elevando sus ojos y sus manos hacia lo alto oró a su Padre con infinita ternura (...) y después de un breve silencio, el Maestro abrió sus brazos y dijo con la voz temblorosa por la emoción:

—¡Venid ahora a darme el abrazo de despedida!...

El Gólgota[editar]

Escultura "La Piedad" de Miguel Ángel.

Al día siguiente, a la edad de 33 años fue crucificado en el Gólgota por orden de Poncio Pilatos y a pedido del Sanhedrín, debido a los grandes perjuicios que su doctrina causaba a la corrupción reinante en la casta sacerdotal del pueblo de Israel.

Resurrección[editar]

Véase: Disgregación en átomos.

La despedida en Galilea[editar]

—Yo vuelvo a mi Padre –les dijo–, y vosotros como aves viajeras iréis por todos los países de la tierra (...) (Arpas Eternas, cap. De la sombra a la Luz)

Y cuando se cumplían los cuarenta días del domingo de Pascua en que comenzaron las apariciones, los mandó reunirse todos en la más solitaria orilla del mar, al sur de Tiberias, a la hora en que se confunden las últimas claridades del ocaso con las sombras primeras de la noche.

Allí acudieron también los solitarios del Tabor y del Carmelo, y en pocas palabras al aparecer el Maestro, les hizo una síntesis de cuanto les había enseñado en los días de su predicación.

—Yo vuelvo a mi Padre –les dijo–, y vosotros como aves viajeras

iréis por todos los países de la tierra

donde viven seres humanos que son hermanos vuestros a enseñar mi doctrina del amor fraterno, confirmada por todas las obras de amor que me habéis visto realizar.

Desde mi Reino de luz y de amor seguiré vuestros pasos, como el padre que envía sus hijos a la conquista del mundo y espera verles volver triunfantes a recibir la corona de herederos legítimos, de verdaderos continuadores de mi doctrina sostenida al precio de mi vida.

Como Yo lo hice, lo podéis hacer vosotros porque

todas mis obras están al alcance de vuestra capacidad,

si hay en vosotros el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a vosotros mismos.

Y extendiendo sus manos radiantes de luz sobre todos sus amados, puestos de rodillas sobre la arena de la playa, les bendijo diciéndoles:

Voy al Padre, pero mi amor unido al vuestro, no me dejará separado de vosotros...

¡Hasta siempre!.

La esplendorosa visión final se esfumó como el sol entre las primeras sombras de la noche, que continuó avanzando lentamente como un hada sigilosa que tendiera sus velos negros salpicados de estrellas...

Misión[editar]

Su misión [era ser el] Salvador del Mundo. No había venido sólo para Israel, sino para todos los pueblos y para todas las razas de la tierra. [4]
Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. (Juan 21:25)

Referente a los Judíos[editar]

Contexto histórico[editar]

El espíritu de amor a Dios y al prójimo, médula de aquella ley [de los judíos, de Moisés y de Abraham], se había borrado del alma popular a fuerza de nuevas ordenanzas y prescripciones de orden puramente material, pero aumentadas con tal exageración, que formaban gruesos libretos que los fieles no terminaban de aprender.

Se veía clara la tendencia de los modernos preceptores sacerdotales, de hacerse cada vez más necesarios en la vida religiosa y civil de los israelitas en general. Por todo y para todo, debían acudir a un sacerdote que pusiera su visto bueno a toda situación o circunstancia en su vida, sin lo cual no podían continuar sus actividades de cualquier orden que fuera.

  • Una mancha en la piel, exigía la intervención del sacerdote que dijera si aquello era germen de un mal que hacía impuro al hombre.
  • El tocar las ropas u objetos que hubieran tocado a un cadáver, exigía la intervención sacerdotal y ofrendas para la purificación.

Difícilmente podía pasar un hombre o una mujer un día en su vida que no se viera obligada a reclamar la intervención sacerdotal para sacarle la impureza contraída por cosas tan insignificantes que ya rayaba en lo estúpido, en lo ridículo.

En estas nimiedades sin importancia alguna, ocupaban toda la atención de los fieles a su fe, y descuidaban naturalmente el fundamento de la Ley, que era el amor a Dios y al prójimo por encima de todas las cosas.

Yhasua cuestiona al orador[editar]

(AE, EN LA CIUDAD DE LOS REYES)

Un día en que Yhasua permanecía en el templo [de Jerusalén] en horas de concurrencia de fieles, un doctor de la Ley, explicaba a sus oyentes una tras de otra las innumerables ordenanzas sobre las cosas impuras que manchaban al hombre en cuanto

  • a la comida,
  • a la bebida,
  • al acercarse a los sepulcros,
  • a los animales, etc., etc.

—Tú que eres un doctor de Israel –preguntó Yhasua al orador–, ¿puedes decirme cuántos fueron los mandamientos de Ley que Jehová dio a Moisés

—¿Tan ignorante eres que no lo sabes tú? Fueron diez y son como sigue –y el doctor relató con énfasis los mandatos del Decálogo.

—¿Y por qué habéis corregido la plana a Moisés, añadiendo ese cúmulo de ordenanzas y de leyes que se precisaría un carro egipcio para cargarlos, y que el pueblo debe soportar de buena o mala voluntad?

—¿Y quién eres tú, para increpar a un doctor de la Ley, miembro del Sanhedrín que puede castigarte por tu rebeldía? –dijo el doctor con una cólera bien manifiesta.

Soy el que te puede decir, calle tu lengua que está mintiendo ante Dios y ante el pueblo.

Y rápido salió del templo entre el asombro de todos, porque el orador hacía esfuerzos inauditos para hablar y sólo arrojaba aullidos semejantes al graznar de los cuervos. Algunos salieron para arrojar piedras al imprudente joven que había alterado la paz del templo (...)

Los doce discípulos[editar]

Los doce discípulos fueron:

  1. Pedro
  2. Juan
  3. Santiago
  4. Andrés
  5. Zebeo
  6. Tomás
  7. Felipe
  8. Mateo
  9. Bartolomé
  10. Judas Tadeo
  11. Nathaniel
  12. Judas de Kerioth

Más detalle acerca de cada uno de ellos se encuentra en el artículo: Los doce discípulos.

Jesús en la Biblia[editar]

Antiguo Testamento[editar]

Alusiones al mesías en el antiguo testamento:

Seguía yo mirando en la visión nocturna, y vi venir sobre las nubes del cielo a uno como hijo de hombre, que se llegó al anciano de muchos días y fue presentado ante éste. Le fue dado el señorío, la gloria y el imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, y su dominio es dominio eterno que no acabará, y su imperio, imperio que nunca desaparecerá (Dan 7,13-14).

Nuevo Testamento[editar]

El evangelio de Lucas tiene 32 parábolas y es también el que tiene más milagros. Le sigue el evangelio de Mateo con 30 parábolas y el evangelio de Marcos con 11 parábolas. El que menos tiene es el evangelio de San Juan que tiene apenas 3 pero se destaca por su descripcion de Jesús y su énfasis en el Amor como doctrina principal.

Mateo

Según la Obra de Josefa Luque , Mateo fue uno de los doce discípulos.

Es un relato eclesial y doctrinal, el relato de una asamblea de creyentes. Tiende a la claridad, evita los descuidos de la improvisación y se vuelve voluntariamente esquemático. Algunos sucesos se tornan inteligibles, incluso iluminados por la fe de la Iglesia. Mateo se interesa menos que Marcos en los detalles concretos. [5]

Compuesto hacia el año 80, está dirigido a los cristianos venidos del Judaísmo. Quiere demostrar por medio de las antiguas Escrituras que Jesús es el Mesías esperado por Israel. [6]

Marcos

Según la Obra de Josefa Luque , Marcos fue el esposo de Ana, hermana de Yhasua. (revisar)

Es el relato de un testigo. El estilo de Marcos es con frecuencia el de la improvisación oral. Marcos no tiene temor de sernos chocante.[5]

Compuesto entre los años 65 y 70, el evangelio más breve, fue escrito para los cristianos venidos del paganismo. A diferencia de Mateo, Marcos se interesa más por las acciones que por las palabras del Señor. [6]

Lucas

Según la Obra de Josefa Luque , Lucas fue un griego joven en quien, un gran maestro Esenio que conoció de cerca a Yhasua, realizó una transmigración (revisar).

Tiende a explicar mejor el desarrollo de los acontecimientos y a construir un relato bien ordenado.[5]

Compuesto también hacia el año 80, es el Evangelio de la misión a los paganos, a la vez que el de la misericordia y el perdón. [6]

Juan

Según la Obra de Josefa Luque , Juan fue uno de los doce discípulos y además un espíritu de la legión de Guardianes, es decir no era un ser humano sino un ángel.

La característica principal de Juan está en la insistencia sobre el aspecto glorioso de la misma Pasión. Juan subraya que el suplicio de Jesús fue una elevación sobre la cruz, no una lapidación que aplasta al hombre.[5]

Compuesto hacia el año 95, no sigue el mismo esquema que los tres Evangelios anteriores y supone una reflexión mucho más desarrollada sobre el misterio de la persona y la misión de Jesucristo. [6]

Enseñazas[editar]

Las enseñazas del Cristo presentadas en la Obra de Josefa Luque, sobre todo contenidas en el libro Arpas Eternas están recolectadas en el artículo de esta Wiki:

En él se incluyen las frases célebres, parábolas y las bienaventuranzas.

El mensaje sintetizado en la portada de Arpas Eternas es que Yhasua vino a predicar "la paternidad de Dios y la hermandad humana".

Notas[editar]

  1. En las primeras ediciones de Arpas Eternas se utilizó la palabra "Jhasuá", sin embargo en las últimas ediciones se adopta el nombre "Yhasua" debido a la diferencia de pronunciación entre español de Argentina y de España.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Arpas Eternas 1, cap. "Escenarios del infinito"
  2. Arpas Eternas - Cumbres y Llanuras, cap. "Los desterrados y las alianzas"
  3. Arpas Eternas 3, cap. "Yhasua aclamado en el templo"
  4. Arpas Eternas, cap. "En la ciudad de los reyes"
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 Albert Vanhoye, "Las diversas perspectivas de los cuatro relatos evangélicos de la pasión". Revista "Criterio" 1971.
  6. 6,0 6,1 6,2 6,3 Apologetica.org, "Características de los cuatro evangelios".