Viajes de Antulio

De Obra FCU
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Nebulosa llamada "el ojo de Dios", catalogada como NGC 7293, es una imagen tomada por el telescopio espacial Hubble y ha sido sometida a varios filtros.

Estos viajes son exploraciones suprafísicas realizadas por el espíritu de Antulio mientras su cuerpo físico yacía en profunda meditación dentro la escuela que formó en Atlántida junto a sus discípulos.

Las referencias sobre estos viajes se encuentran en la Obra de Josefa Luque en:

  • Fragmentos diversos en los primeros capítulos de Arpas Eternas.

En este artículo se presenta un resumen de los momentos más importantes de estas exploraciones.

Introducción[editar]

Sobre el libro capítulo "El Hierofatnte Isesi de Sais" del libro "Moisés, el vidente del Sinaí" de Josefa Luque, Hilarión menciona: [1]

Escrita para los recién Iniciados, de la futura próxima generación, ha podido dar cabida en sus páginas a ciertas verdades muy hondas y muy lejanas de todo cuanto pueden percibir y palpar los sentidos físicos en este plano inferior (...)

Llegada es la hora, de que las Escuelas de Divina Sabiduría levanten el velo que encubre los secretos del Gran Todo, para que el hombre del Nuevo Ciclo que está llegando a las puertas de la vida, sepa lo que hay más allá de la atmósfera que le envuelve.

Algunas fraternidades ocultas de la antigüedad, enseñaron el secreto divino a sus más altos Iniciados; mas como se habían anticipado a la época, todo desapareció (...)

Viajes de Antulio en el libro Moisés[editar]

Copia tercera del Apocalipsis del Maestro Antulio, cuyo original se conservaba —en el año 1500 a.C.— en el archivo secreto del Templo de On y fue escrito en lengua tolteca por su discípulo íntimo y notario Hilkar de Talpakén.

Resumen de viajes[editar]

Los Egos[editar]

En un satélite de Yildun[editar]

En Saturno[editar]

Ubicación de los planetas en el sistema solar, no está a escala.

Inicio en pág. 418 de libro PDF, Editorial Alborada Cristiana.

Castigo para religiosos ejecutores de sacrificios humanos.

Aguas hirvientes y de áridas rocas sin vida, envuelto, todo ello, en humo de azufre que vomitan innumerables cráteres de volcanes en permanente actividad, fue el primer panorama que recibí.

Entonces percibí una enorme cantidad de almas cuyo doble parecía estar formado de retazos de la negra ciénaga hirviente y del rojo vivo de las llamas que arrojaban los volcanes. Huían de las piedras de fuego y caían en la ciénaga hirviente o en las lavas enrojecidas...

Aquellos seres habían sido los ejecutores de los sacrificios humanos prescritos por casi todos los cultos religiosos de los pasados tiempos. Casi todos vestían ropajes sacerdotales y conservaban insignias reveladoras de las jerarquías a que pertenecieron.

En un satélite de Júpiter[editar]

Inicio en pág. 421 de libro PDF, Editorial Alborada Cristiana.

Castigo para mujeres de lupanares.

Globito pequeño, todo hecho de montañas y valles cubiertos de vegetación rojiza y en parte verde claro, bastante agradable visto a la ligera. Pero estacionados, ya, allí, lo agradable se tornaba en repugnante y hasta espantoso.

(...) Pudimos comprobar que eran los ojos de horribles seres semejantes a nuestros cocodrilos que miraban con espantosa fijeza sin cambiar de dirección ni moverse absolutamente (...) Habíamos tomado por trozo de montaña un enorme monstruo y aquel brazo inmenso como el tronco de un pino secular era el cuello que terminaba en una roja abertura sin dientes, pero dotada sin duda de una fuerza espantosa, pues con increíble rapidez devoró algunas docenas de los feos animalejos de ojillos fosforescentes.

De pronto se nos dio claridad para ver unas sombras, especie de fantasmas color ceniza con rayos irregulares color rojo sangre que vagaban por entre la maleza que cubría aquel montículo. No se le veían rostros, ni manos, ni pies; nada más que una silueta humana cubierta con el manto de oscura ceniza rayado de rojo.

- Casi todos somos mujeres de lupanares que arrastramos a innumerables jóvenes de ambos sexos a los antros de lujuria y de crimen. Exhibiendo nuestros cuerpos desnudos excitábamos los bajos instintos de los hombres que se tornaban en vampiros para cuanta doncella pura se ponía a su alcance. (...) terribles consecuencias se arrastran por siglos y siglos cuando se ha servido de provocación y de incentivo a la lujuria y el crimen.

En el centro de la Vía Láctea[editar]

Un planeta de Las Pléyades*[editar]

En Júpiter y Calisto[editar]

La humanidad de Marte[editar]

Vhega: Luz que da Vida[editar]

¡Felices de aquellos que beban el agua clara, tal como brotara de tu alma de iluminado!

Sirio: Resplandor de la Sabiduría[editar]

Ubicación en el cielo de la estrella Sirio (la más brillante de la constelación del Can Mayor) y el Cinturon de Orion (Orion's belt, llamado también los Tres Reyes o las Tres Marías).

Esfera Astral de la Tierra[editar]

Los proscritos de Venus[editar]

Cirios de la Piedad[editar]

Estrellas de Primera Magnitud[editar]

Viajes de Antulio en el libro Arpas Eternas[editar]

En el santuario [...] los Esenios leyeron para Yhasua algunos de los viajes y enseñanzas de Antulio.

Véase también[editar]

Fuera de la Obra[editar]

Referencias[editar]

  1. Arpas Eternas 1, cap. "Escenarios del infinito"