Sobre unir doctrinas

De Obra FCU
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Digresión de Hilarión[editar]

(CL, LA GRUTA DE LOS RECUERDOS)

Y la actuación de la Fraternidad Esenia en los días de Yhasua de Nazareth, como de todas las grandes Escuelas Espiritualistas del pasado, no fue más que un inmenso esfuerzo para despertar al hombre terrestre a esa otra vida superior que él olvida con tanta facilidad. Y hoy más que nunca, esa vida superior está relegada casi exclusivamente a los monasterios, como si el hombre terrestre hubiera llegado a la convicción de que sólo aquellos que visten sayal y viven retirados en soledad, tienen un espíritu inteligente para cultivar.

Y es más lamentable aún, ver y comprobar que hasta las personas adheridas a agrupaciones consagradas a elevados estudios psíquicos y cultivo de las facultades superiores del espíritu, demuestran un desconocimiento completo de lo que es la psiquis humana, las leyes que rigen sus actividades, sus destinos grandiosos, las alianzas y pactos que formuló y aceptó en el mundo espiritual para realizar en su pasaje terrestre.

Y se entregan a la vida de los sentidos al igual de los que nada saben y peor aún, pues que hacen un conglomerado, una desastrosa fusión de las leyes del espíritu con las concesiones fuera de ley que hacen a la materia.

Van fluctuando así entre dos corrientes sin comprender el daño causado al espíritu que languidece y se atrofia en sus facultades; y el daño causado a la materia que contrae enfermedades denominadas

  • neurosis,
  • histerismo,
  • desequilibrio mental,
  • demencia, etc.

A dilucidar esta ardua cuestión estaban encaminadas las sencillas palabras del Cristo llenas de una sabia lógica:

“No se puede servir a dos señores”.

¡Espiritualistas de este final de Ciclo que me habéis acompañado...”! Este humilde seguidor de Cristo os invita a meditar en la sabiduría de aquellos cristianos de la primera hora (...)

Mensaje de Hilarion[editar]

(LO, LOS MÚLTIPLES CAMINOS DE DIOS)

Vosotros debéis meditar acerca de todas estas cosas y comprender que las palabras de vuestro hermano Hilarión, esta tarde, vienen precisamente para que comprendáis los múltiples caminos de Dios y para que nunca jamás pase por vuestra mente la idea del que se dedica a obras diferentes de las que vosotros sentís en vuestro corazón como una necesidad, que va extraviado en su camino.

Pensad tal como si su camino es otro; sigue otro camino, es un hermano que va por otra senda, pero no va en contra de vosotros, ni debéis considerarlo contrario a vuestras obras de beneficencia y de amor, sino simplemente como a un hermano que la Ley Divina lleva por otro camino diferente, pero que siempre, al final de cuentas, os encontraréis todos rodeando al Maestro, quien os dirá a todos por igual –tanto a los que se han dedicado a obras de socorro material como a los que se han dedicado al socorro espiritual de las almas–:

“Venid a mí si tenéis paz en vuestros corazones; todos vuestros pecados os son perdonados porque habéis amado mucho”.

Siete Portales[editar]

El Eje[editar]