Sabiduría

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En una lámina de piedra Kobda[editar]

En el asiento destinado al Pharahome en los días de asambleas especiales e íntimas: (OC, EL SECRETO DEL DESIERTO)

“Yo soy la Sabiduría Divina para quien nada hay oculto y me doy por completa a quien con humilde corazón me busca desde el amanecer”.

Mensaje de Hilkar a Adamú[editar]

[Sobre papiros encontrados en Neghadá] Por el sondaje de las mentes iluminadas por la intuición, después de largos estudios y meditaciones, llegaron a la conclusión de que los tres Patriarcas [Osiris, Rama y Hermes] venían de distintos parajes, razas y costumbres, por lo cual eran bien diferentes sus formas de expresar las ideas.

Algunos de los Ancianos recurrieron a los alfabetos comparativos que de diversas lenguas existían en el Archivo. Adamú tomó otro camino que creyó más fácil para él, que no conocía otro lenguaje que el aprendido de su madre [atlante] (...) Llamó a su hijo adoptivo Amani a acompañarle en sus meditaciones privadas en su propio pabellón.

Y allí con ansia suprema evocaba a los tres lejanos Patriarcas desaparecidos, pidiéndoles que le descubrieran el secreto encerrado en aquellas escrituras, si su ruego no estaba en contra de la Divina Ley. Ánade de Askersa que hasta la salida de Adamú de La Paz, estaba encarnado en la muy anciana personalidad de Hilkar de Talpakén, había dejado su materia cuatro años hacía. Estaba pues, en estado libre en el mundo de la Eterna Luz.

Había conocido y amado a Adamú (...) Y tomando plena posesión del joven postulante Amani, le escribió en el idioma Atlante que a Adamú le era familiar:

Amado niño del Éufrates, veo que tu destino sigue siendo extraordinario desde el principio al fin de tu existencia y no puedo negarte la colaboración que me pides y que dada la rectitud de miras que te he conocido siempre, cierto estoy de que tu camino continuará siendo un trazo completo de la Divina Ley.

(...) Adamú..., amado niño del Éufrates: No te afanes con exceso por el descubrimiento de historias de remotos tiempos, que ellas se te descubrirán por sí solas cuando hayas profundizado en tu propio interior, y hayas obtenido por la fe, la purificación y el amor, la unión inefable con la (...) la Divinidad. Ella sola te hará dueño de todo sus secretos cuando te hayas desposado con Ella por el más perfecto amor.

(...) Y comprendió por fin el sentido íntimo de aquel mensaje. Comprendió asimismo porqué los Kobdas habían dado preferencia a la educación moral de la humanidad y a aliviar sus dolores y miserias de toda especie. (...)

Así meditaba Adamú doblada la frente sobre sus brazos apoyados en el pupitre que tenía ante sí.

(...) Y el nuevo Hombre-faro de Neghadá, Thidalá de la Gran Alianza de las Naciones Unidas, organizó desde aquel momento su vida como un perfecto Kobda, que busca primeramente la perfección de su espíritu, para que el hombre-ángel tienda sus alas y levante en ellas al hombre-carne que se arrastra por el polvo.

La gran sala de Asambleas solemnes se transformó en templo-escuela abierta para todo el que quisiera escuchar las enseñanzas morales para el buen vivir, que darían por turno los Ancianos que quisieran prestarse a ello. Y los que demostraban mayores capacidades mentales, recibían enseñanzas de orden espiritual de acuerdo a lo que ellos podían asimilar.

El Pharahome presenciaba todas las clases, y una vez por semana salía a recorrer la comarca interesándose por sí mismo de que ninguna alma quedara a oscuras. Sólo dedicaba dos horas diarias a continuar en el Archivo los estudios e investigaciones que eran de su predilección.

Así entró Adamú en el camino del verdadero sabio, que busca en primer lugar el cultivo de su yo íntimo, para estar en condiciones de llegar a la verdad absoluta.

Un papiro de Salomón[editar]

En un cofre encontrado por Yhasua se encontró el siguiente manuscrito: [1]

Esposos Eternos[editar]

Yo soy la Sabiduría, y estoy desposada con el Perfecto Invisible.

Mi Eterno Esposo me poseía en el principio de su camino y mucho antes de sus obras.

Eternamente Él tuvo el principado, desde mucho antes del sol, las estrellas y la tierra.

Antes de los abismos, fuimos engendrados Él y Yo por nosotros mismos, que surgimos de nuestra propia vida eterna.

Antes que fuesen los mares de las muchas aguas.

Antes que los montes fuesen fundamentados.

Antes que las nebulosas, madres de soles y estrellas.

Cuando nacían de Él y Yo eternos, los cielos que se tendían como doseles sobre los abismos.

Cuando dábamos mandato a las nebulosas, para que dieran a luz sus hijos los astros radiantes, que corren como corceles de oro, carreras vertiginosas sin encontrarse jamás. Él y Yo eternos, ya estábamos unidos.

Él y Yo eternos, nacimos juntos. Nos engendramos a nosotros mismos y vivimos eternamente en amor.

El Universo todo, es de Él y Mío; y lo conozco como conoce el hombre los dedos de su mano.

Yo, Sabiduría, esposa del Eterno Invisible, amo a los que me aman y me buscan en el albor de su vida, y me buscan hasta el borde del sepulcro.

Y mi Eterno Esposo, me permite darme a los que me aman, porque mis velos de luces y de sombras, les deslumbran y no pueden herirme, ni dañarme, ni tocarme. Sólo les es permitido verme, como a la imagen reflejada en la fuente.

Variedad infinita son los soles y estrellas que pueblan los abismos, como variedad infinita son las vidas que pueblan soles y estrellas.

De aire, agua, fuego y polvo, fueron hechos los mundos en la noche Eterna, en que dormían los abismos, hasta que el Eterno Invisible y Yo nos engendramos en soberano connubio y fuimos, y nos amamos, y esparcimos como racimos de frutos maduros, los soles y las estrellas para moradas eternas de los que en las edades futuras debían ser nuestros amadores, nuestros hijos, nuestra continuación, nuestra propia vida prolongada y renovada hasta lo infinito.

No hay arriba ni abajo, no hay base ni techumbre, no hay principio ni fin en las obras nacidas de Él y Yo eternos. Es lo ilimitado.

Vida, fuerza, movimiento, vibración, sonido y silencio, eso sólo hay y habrá para siempre jamás.

Y todo ello, envuelto, penetrado por el fluido vital de la Luz, que es el gran velo de oro que nos cubre a entrambos Eternos, que damos vida y más vida a todo cuanto vive, sin que nuestra fuerza de vida se disminuya jamás.

Hombre terrestre: como tú fuiste desde tu principio, como eres y como serás, fueron, son y serán todos los seres que pueblan todos los globos que ruedan como burbujas en los abismos del infinito.

Soy la Sabiduría, la eterna amada del Eterno Invisible, y Él me permite revelarme a los que me aman y madrugando me buscan.

Hombre terrestre: purifica tu corazón, si buscas que yo te ame. Sólo el limpio de corazón puede verme.

No te encierres en el huevo negro depositado en el pantano, como el cocodrilo, que sin moverse espera la presa para devorar: así es el fanatismo y la soberbia.

Él y Yo eternos, te hemos dado tres alas poderosas: Entendimiento, Memoria y Voluntad. Agítalas en la inmensidad y nos encontrarás y nos amarás, y encenderás tu lámpara en nuestra luz, y vivirás la verdadera vida que es el Conocimiento. Paz y Amor para toda la Eternidad.

Nota al pie[editar]

Yo, Salomón, hijo de David, fui tomado como se toma un punzón rojo, y por invencible fuerza escribí mandatos de Jehová. Sea Él bendecido y glorificado por todos los siglos. El que merezca comprender, que comprenda. El Altísimo lo da todo. Bienaventurado el que tiende su mano para recibir, y abre su boca para beber.

La Luz es el cofre de oro que lo encierra todo. Bienaventurado el que acierta a abrirlo y poseer sus tesoros. Es rico y feliz sobre toda la riqueza y toda felicidad.

Alabado sea Jehová.

Difusión de la Sabiduría[editar]

Crónicas antulianas[editar]

Explica Yhasua a Filón en el Monte Hor: [2]

De las Crónicas Antulianas, sacaron su doctrina

  • los sabios sacerdotes de la antigua Menfis en Egipto,
  • los Maestros de las viejísimas Escuelas de Sabiduría de Golconda y de Madura India, de donde la tomó Krishna;
  • y que perseguida después por los brahmanes, huyó a las cimas nevadas de los Montes Himalaya, y a las selvas impenetrables del Tíbet;
  • de allí la copiaron los Maestros de la antigua Persia y de la Samarcanda azul Uzbekistán, que se confunde casi con la leyenda entre sus rocas color turquesa y sus arroyuelos de zafiros…

Antología de Gamaliel[editar]

En el sitio web elcristoes.net hay un mensaje de Gamaliel que dice: [3]

Lemuria[editar]

El continente Lemur fue el primero que recibió la Luz Divina (...) fue la primera gran siembra (...) los flámenes surgieron, y han venido desde entonces hasta ahora (uno tras otro) continuando con la siembra en silencio.

Atlántida[editar]

En las puertas de oro de Manha Ethel, floreció al cien por cien la Sabiduría (...) desde los profetas Blancos hasta los Dacktylos de la prehistoria, la Sabiduría fue llevada del Cielo a la Tierra.

Civilización adámica[editar]

Los Kobdas, con sus leyes sin par (...) establecieron las bases de las sociedades que, en el futuro, deberían albergar a todos los hombres de esta Tierra.

Ya en concreto, se eligieron dos lugares en la Tierra, que por su alto desarrollo, serían los portadores de la Luz hasta el final de los tiempos:

  • India, donde se establecieron los Flámenes desde Lemuria y donde por dos veces bajó el verbo de Dios [en las encarnaciones de Buda y Kishna] a alumbrar con su palabra el camino a seguir;
  • y un pueblo nacido del deseo del Verbo de Dios, el Pueblo de Israel, que sería el precursor ante la humanidad de un nuevo Orden de ver a Dios [con la encarnación de Moisés], y de establecer el Amor entre los hermanos [con la encarnación de Yhasua].

(...) fueron los Esenios los últimos en traer la Sabiduría a la Tierra.

Época actual[editar]

La Sabiduría se ha ido perdiendo; lentamente, se han ido borrando los conceptos y hoy, cerca de final de ciclo, esta Sabiduría ha vuelto ha renacer, pero tergiversada y no de mano de los Amadores del Cristo, ni de los Espíritus de la Alianza, surgió, sí,

  • de la manipulación de mentes inconscientes,
  • y de espíritus oscuros,

que quieren sembrar un nuevo orden, distinto al Verdadero y Eterno que el Divino Maestro en sus nueve venidas sembró con su sangre, con sus lágrimas y con su corazón, hecho pedazos por la inconsciencia humana

aquel que todos los mártires de todas las edades han derramado, no es el que se dará a conocer a la humanidad en este momento–.

Disfrazadas en conceptos espirituales, yacen las grandes mentiras, que sólo causan atraso y muy pocas veces avance, y aquellos que quieren levantar en alto la Verdad, se confunden y pierden validez ante una turba gigantesca de teorías que en nada llevan el hombre a la felicidad; (...) La Sabiduría se pierde, porque muy pocos logran llegar por ella –por el alto precio que exige–.

Arpas Eternas[editar]

Finalmente se dio el último de los pasos, que fue la escritura de los libros que conforman la Historia del Mesías en este planeta: Abel, Moisés y Jhasua aparecen resaltados de nuevo en las páginas de los libros que vosotros conocéis, pero esto aún no basta para llevar a la humanidad a la Sabiduría Verdadera –la obra no está completa–;

es necesario aún sembrar más, es necesario aún buscar a la Sabiduría Divina que yace Eternamente esperando que almas suficientemente preparadas vayan por ella,

para que esta Sabiduría sea entregada a la Tierra que la recibirá en la medida de sus capacidades.

Budismo[editar]

Gaspar recomendó encarecidamente al Apóstol Tomás abrir algún pergamino de budismo porque toda la enseñanza había sido terjiverzada y solo él (Gaspar) había encontrado los documentos originales en Nepal, pero bajo juramento de no poder divulgarlos.

Ver el artículo específico en: Buda.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Arpas Eternas, cap. "Un papiro de Salomón"
  2. Arpas Eternas, cap. "En el Monte Hor"
  3. Mensaje "Buscar la Sabiduría" en el sitio web elcristoes.net (No está incluído en Llave de Oro)