Recomendaciones

De Obra FCU
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Algunas de las recomendaciones más puntuales recopiladas de la Obra de Josefa Luque y los mensajes de Llave de Oro:

1. Enunciación o canto al amanecer: Yhasua recomienda "Hágase tu voluntad..." ¹.
2. Introspección diaria: Al menos 15 minutos antes de dormir y al finalizar pedir luz ³ para conocernos a nosotros mismos.
3. Cuaderno de anotaciones: Para escribir nuestras íntimas impresiones, anhelos, deficiencias y debilidades.
4. Meditación diaria: Para cultivar un jardín interior, "en todos los huertos crecen zarzales y cizaña".
5. ¿Cómo hacer la oración? Yhasua recomienda las enunciaciones: "Antes de llegar..." ² al iniciar y "Hágase tu voluntad..." ¹ al finalizar.

Casi siempre será de noche, hora en que cesan todas las tareas y podéis disponer de más tiempo. Comenzad primero por breve tiempo, por un cuarto de hora, menos es imposible para aquietar el espíritu. Llegará el momento en que os parecerá salir del cuerpo y flotar por el aire como un espíritu desencarnado, y es entonces cuando el alma puede recibir todos los dones que os darán la capacidad de ser un Cristo en medio de la humanidad.

¹ "Hágase vuestra voluntad, Padre mío, tomad de mí cuanto queráis y dadme en cambio vuestra sabiduría y vuestro amor. Bendito seáis vos, Dios mío. ¡Bendito seáis!".

² "Padre mío, antes de llegar a vuestra grandeza, mi alma quema en el altar santo de la inmolación y del sacrificio todas las inclinaciones funestas, mis deseos desmedidos, mis ambiciones groseras y mis pensamientos en pugna con tu eterna Luz".

³ Ejemplo: "¡Venga a nuestra mente la Eterna Luz! ¡Venga a nuestra alma el Eterno Conocimiento! ¡Venga a nuestro corazón la Eterna llama de Amor que abrasaba a nuestro Señor Buda!"

Nota: La introspección, la concentración, la meditación, el rezo, mantras o enunciaciones, la oración, la contemplación y el éxtasis o dhiana son, naturalmente, cosas distintas.

Introspección diaria[editar]

En la meditación de la noche, antes de dormir, durante un cuarto de hora, analizar y examinar detenidamente los actos del día que acaba de transcurrir. Que el último pensamiento sea el de pedir luz para conoceros a vosotros mismos. (LO, Hilkar)

Cuaderno de anotaciones[editar]

(LO, ANÓNIMO)

(...) Os indico la conveniencia de que abráis un pequeño libro en blanco, manuable, de bolsillo, que titularéis: “Huerto Cerrado”.

  • En sus primeras páginas escribiréis las lecciones iniciales del Cristo (...)
  • Enseguida comenzaréis otra página con este título: “El alma desnuda ante Dios”.

Aquí comienza vuestra tarea de estudio de vuestro interior. Como ya se comprende que este librito estará oculto a toda mirada extraña, allí vaciaréis sin temor alguno hasta las más

  1. íntimas impresiones,
  2. anhelos,
  3. deficiencias,
  4. debilidades

con las que habréis de luchar, para ir pulimentando poco a poco la piedra preciosa de vuestro propio Yo.

Esas blancas páginas mudas recibirán todas vuestras íntimas confidencias y, al recorrerlas de nuevo, os encontraréis a vosotros mismos, tales como sois ante Dios, no como aparecéis ante los hombres (...)

Sucede que en un momento de rebeldía interior pensáis y obráis de una manera, y cuando pasó aquel estado de ánimo se vuelve el reverso y parecéis otro ser (...) quedarán grabadas (...) [estas] manchas, para que tratéis de borrarlas.

Del profundo secreto en que mantengáis este librito dependerá que seáis plenamente sinceros y abiertos, como los sois ante Dios (...) es necesaria la observación silenciosa pero continuada, gran cautela y prudencia.

Para los que penetran en este santuario íntimo que hemos llamado Huerto Cerrado, es de gran valor el silencio que da impulso al trabajo mental en favor de los que os rodean o se vinculan con vosotros en una forma u otra.

Meditación[editar]

Como una virtud[editar]

Incluída como una de las siete virtudes de la vida perfecta en la asamblea de Maestros de Divina Sabiduría realizada en el Monte Hor, en la escuela de Melchor con la presencia de Gaspar, Filón, Yhasua y otros. (AE, EN EL MONTE HOR)

Comentario realizado por el Apóstol Juan:

Concentración espiritual, buscando el propio conocimiento y la Energía de la Eterna Potencia.

Para trabajar en algo es indispensable el conocimiento a fondo de ese algo en que se quiere ocupar tiempo y esfuerzo. Así sea el cultivo de un jardín, el pulir de una piedra, el cincelar un metal, el pintar un lienzo o arrancar de un instrumento músico hermosas melodías, es necesario ante todo conocer a fondo aquello a que nos dedicamos.

Cuando queremos entregarnos a cultivar nuestro yo íntimo, nuestro espíritu, esa fuerza impulsora de nuestra vida, debemos tratar de estudiarlo y conocerlo en todos sus aspectos buenos y malos; agradables y desagradables, elevados y ruines, generosos y mezquinos. Y este conocimiento sólo podemos adquirirlo mediante la concentración en nosotros mismos o sea la meditación.

Débese tener en cuenta que meditar no es rezar, o sea pronunciar plegarias, súplicas en demanda de salud, de ayuda y protección en cualquier orden que sea.

Meditar es penetrar en el santuario íntimo de nuestra conciencia donde descubrimos

  • qué impulsos hacia el bien o hacia el mal nos dominan con más frecuencia;
  • qué debilidades, gustos o inclinaciones aparecen más definidos y fuertes en nosotros

a fin de prestarles más atención, tal como hace el buen jardinero con una amada planta de su jardín que observa día por día si un sol abrasador, o las lluvias excesivas o los vientos helados la perjudican y la agostan.

Y como el buen jardinero con amor y sólo por amor a su plantita que quiere ver embellecida en abundante floración, la poda, la riega y hasta lava su raíz, con igual amor piadoso por nuestra alma cautiva en la materia, hemos de apartarle todo aquello que perjudica su crecimiento, su progreso, y justa actuación en el plano de evolución en que por ley divina está colocada.

Gran cosa es a la verdad el adquirir el hábito de la concentración espiritual o meditación porque ella significa encender una potente luz en las tinieblas, entre las cuales veremos claramente

  • los peligros y tropiezos que pueden interrumpir la evolución y
  • romper las alianzas y pactos que hayamos hecho en colaboración con los grandes apóstoles de la redención humana.

En las leyes Kobas[editar]

[ Un fragmento de las bases ]

La Sabiduría se consigue con el estudio de las leyes eternas que ves rigiendo el vasto universo y con la meditación o concentración de tus facultades espirituales hacia tu interior, a fin de que llegando al conocimiento de ti mismo, aniquiles tus imperfecciones y puedas así conseguir la íntima unión con el Alma Madre de todo cuanto existe. Conseguido esto la Sabiduría está dentro de ti.

[ Un fragmento de las ojivas ]

El Altísimo deja en oscuridad a los soberbios y derrama su luz sobre los humildes. Reconócete débil y cargado de miserias y de enfermedades; derrama tu alma en un heroico acto de amor para todos los seres que te rodean y cuando ni un eco de protesta se levante dentro de ti, dirige fija tu mente hacia el plano en que reside tu yo superior, tu Ego, tu llama viva. Oye su voz de reproche y de queja por los fracasos que vida tras vida has cosechado.

Y a través de tu Ego recibirás el pensamiento conjunto de los Guías de la Evolución humana que te harán sentir la grandeza de Dios y su Amor Eterno. Conocerás que tu unión con Ellos ha sido real, si al salir de tu concentración te sientes

  • más fuerte para dominar tu mundo pasional y afectivo,
  • más inundado de amor, de dulzura, de tolerancia y de bondad
    • para tus hermanos y
    • para aceptar pasivamente lo penoso e inevitable que se presente ante ti, ya en lo espiritual, como en lo material.

Oración[editar]

Necesitáis desplegar las alas de vuestro espíritu y dejarlo, en la meditación solitaria y profunda, sumergirse en la Divina Potencia que es Sabiduría Infinita y Amor inconmensurable. De esta inefable unificación resurgirá como una llama viva esa fe que traslada montañas y hace brotar agua de las rocas y flores en las ruinas milenarias. (Walkiria, Llave de Oro)

¿Cómo hacer la Oración?[editar]

Casi siempre será de noche, hora en que cesan todas las tareas y podéis disponer de más tiempo.

Comenzad primero por breve tiempo, por un cuarto de hora, menos es imposible para aquietar el espíritu. Llegará el momento en que os parecerá salir del cuerpo y flotar por el aire como un espíritu desencarnado, y es entonces cuando el alma puede recibir todos los dones que os darán la capacidad de ser un Cristo en medio de la humanidad.

Persuación y mantras[editar]

Nuestra oración debe ser de persuasión a nosotros mismos, o sea, un convencimiento de que Dios es nuestro Padre, de que estamos en su absoluta dependencia y que El vela por nosotros, que todo lo que nos ocurre es para nuestro bien y nuestra conveniencia. Y al decir conveniencias, no me refiero a las materiales, sino a las que atañen a la evolución y perfección de nuestro espíritu. (LO, Zebeo)

Nuestra oración debe ser también adecuada a nuestra evolución. Para mí, es un error grave acercarse a la Divinidad con pensamientos ajenos o sea pensados y sentidos por otras mentes y no por lo que nosotros pensamos y sentimos. La oración debe ser de unión al Cristo, que por su intermedio la hará más eficaz, más rápida en unirse a la Divinidad. (LO, Zebeo)

Oración del Publicano[editar]

(OL, CRISTO)

Antes de penetrar en el secreto santuario de las nupcias divinas de vuestra alma con Dios, mediante una ferviente oración, deteneos un momento para pasar revista a vuestra conciencia y si encontráis en vuestro espíritu un

  • resentimiento,
  • un odio,
  • un mal querer,
  • un deseo de venganza,
  • de lascivia,
  • de avaricia,
  • de grandeza,
  • de gloria,
  • de aplausos,

no paséis adelante si no sois capaces de quemar toda esa hojarasca seca en el ara sagrada de la inmolación, del sacrificio y del renunciamiento más generoso y completo.

Penetrar en el augusto Santuario de la Divinidad con el espíritu enloquecido por todo ese turbión de bajeza y de sensualidades, es encontrarse con un inmenso murallón de piedra inconmovible (...)

Entrad sin miedo a prosternar vuestra alma ante Dios para decirle desde lo hondo de vuestro corazón ardiendo como una hoguera en amor por vuestros semejantes:

“Padre mío, antes de llegar a vuestra grandeza,
mi alma quema en el altar santo de la inmolación y del sacrificio </br>

  1. todas las inclinaciones funestas,
  2. mis deseos desmedidos,
  3. mis ambiciones groseras y
  4. mis pensamientos en pugna con tu eterna Luz. (...)

Al terminar vuestra oración y al empezar un nuevo día de vuestra jornada terrena, decid siempre:

Hágase vuestra voluntad, Padre mío,
tomad de mí cuanto queráis y dadme en cambio
vuestra sabiduría y vuestro amor.
Bendito seáis vos, Dios mío. ¡Bendito seáis!”.

Los secretos del Padre[editar]

(AE, LOS SECRETOS DEL PADRE)

¡La oración!..., ¡vuelo sublime del pensamiento hacia lo Absoluto!

  • Sobre la magia

Entre las infinitas moradas del Padre hay estancias radiantes, que si pudierais verlas de cerca os deslumbrarían y acaso os cegarían. No son habitación de humanidades, sino inmensos depósitos o fuentes de esencia elemental viva o energía latente, que espera indefinidamente su evolución futura.

Mientras va llegando parcialmente esa hora, esta energía latente o esencia viva, puede ser utilizada y llamada a actuar por los pensamientos y deseos vehementes de las inteligencias humanas, encarnadas o desencarnadas. De ella he usado yo para realizar las obras que conocéis en beneficio de los doloridos y enfermos de la tierra.

  • La oración del Cristo

Habéis visto que para mí, la oración me ocupa más tiempo que la comida, y que varias veces al día, me aparto de vosotros para orar.

¿Qué pedirá el Maestro?, os habéis preguntado más de una vez.

¡No pido nada! ¡Mi oración es como el que acude ansioso y anhelante a una cita de amor, en que sé que soy ardientemente esperado, la Divinidad y yo somos entonces dos enamorados vehementes, que nos deseamos con un ansia incontenible! ¡Ella es siempre la que da y yo el que recibe siempre los dones inagotables que manan como si fueran la sangre viva de un corazón que no se agota jamás!...

Mi pensamiento se convierte allí, en una gran fuerza tan poderosa como un vendaval que va de polo a polo rozando la Tierra, llevando en sí mismo el bien, la salud, la paz, la infinita dulzura de su fuente de origen, en la medida de mi deseo.

  • El poder de la oración

El pensamiento arrastra entonces consigo, inmensa cantidad de esa esencia elemental viva o energía latente, tan dócil al pensamiento que obra en ella que se torna en

  1. vitalidad para los organismos debilitados, gastados y deshechos;
  2. en fuerza moral para los enfermos del alma;
  3. en vida nueva para los que acaban de dejarla antes de su hora;
  4. en invisible freno para las corrientes atmosféricas que producen las tempestades;
  5. en sutil corriente etérea que puede trasportarme en un instante para impedir un accidente desgraciado que afecta a seres inocentes.

Todo esto y mucho más, recibe el ser que se sumerge por el amor en la Divinidad, mediante ese acto tan silencioso y sutil que llamamos oración.

Es el pensamiento unido a la Divinidad,

con la cual llegan como en un magnífico cortejo nupcial, las grandes alianzas espirituales que todo ser, se va creando en el correr de los siglos y de las edades, y con las cuales llega a formar un solo pensamiento, un solo sentir, un solo amor. (...)

Es evidente que la capacidad de poner en movimiento benéfico esas energías latentes o esencia viva de que os hablo, está en relación con la evolución y progreso espiritual y moral de cada ser. (...)

  • La nueva alianza

“Mi Reino no es de este mundo”.

Y sólo por la meditación en la forma y modo que os enseño, puede el hombre penetrar en esos santuarios de la Luz Divina, aún estando sumido en las oscuridades frías y dolorosas del plano físico terrestre.

Os digo en verdad, que la continuación de practicar esta forma de oración o meditación, despertará de tal manera vuestras facultades superiores, que poco a poco, vuestra mente irá reteniendo más y más las impresiones y los recuerdos de lo que vio y oyó, en estos divinos encuentros en los cielos o reinos de luz y de amor.

Y en esta hora solemne, víspera casi de mi partida hacia el Padre, hago un pacto con vosotros y con todos los que de cerca me han seguido en esta última etapa de mi vida mesiánica; y en este pacto, yo soy el que promete y vosotros los que esperáis.

Desde mi morada de luz y de amor os atraeré hacia mí en la forma antedicha, y estaré con todos vosotros hasta el final de los tiempos (...)

Y sello mi pacto eterno con todos vosotros diciéndoos, que las fuerzas del mal puestas en acción contra vosotros, jamás os vencerán si os mantenéis unidos a mí como estáis en este instante.

Bendición de los alimentos[editar]

Un ejemplo de Yhasua niño: [1]

Terminada la frugal refección, el niño juntó sobre el pecho sus manecitas como alas de tórtolas que se pliegan, y murmuró el comienzo de la plegaria habitual al concluir la comida:

—“Bendigamos a Jehová que mantiene nuestras vidas para servirle y amarle sobre todas las cosas”.

Sugerencia personal en base a la anterior:

"Gracias amado Padre por brindarnos estos alimentos y por sostener nuestra vidas para que podamos servirte y amarte sobre todas las cosas".

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Arpas Eternas 1, cap. "En las cumbres del Líbano"