Paráfrasis de la Imitación de Cristo

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El libro "La Imitación de Cristo" fue traducido por el religioso alemán Tomas de Kempis en el siglo XV, el verdadero autor fue un Abad del Cister. En el siglo XX la escritora y poeta argentina Josefa Luque realizó una paráfrasis pasando el documento de la prosa al verso.

La Imitación de Cristo es una serie de parámetros escritos para una vida monástica de extrema purificación y de entrega total a la Divinidad.

“La Paráfrasis del Kempis y la Ley de los Kobdas, son escritos que manifiestan el mismo llamado a la humildad, a la fraternidad, al vencimiento de si mismo, en fin a la Ley del Amor Fraterno”. (J.C.)

Contenido:

  • Portal Primero: La Vida Espiritual (25 diálogos)
  • Portal Segundo: De la Conversación Interior (12 diálogos)
  • Portal Tercero: La Vida Interior (64 diálogos)

La versión en audio realizada por Hugo Ontivero puede se descargada de cualquiera de los dos siguientes enlaces:

Una recopilación de extractos breves de cada uno de los diálogos está siendo realizada en: Fragmentos de Paráfrasis del Kempis como parte del artículo Estudio diario de La Ley.

Glosario[editar]

  • Compunción: Arrepentimiento por haber obrado en desacuerdo con la voluntad de Dios y propósito de no volver a actuar mal en adelante.
  • Contrición: Arrepentimiento por haber obrado en desacuerdo con la voluntad de Dios y propósito de no volver a actuar mal en adelante.
  • Porfía: Lucha o disputa que se mantiene con insistencia y tenacidad. Insistencia obstinada en hacer o lograr una cosa.

Portal Primero[editar]

La Vida Espiritual

1. De la imitación de Cristo y desprecio de toda vanidad (I)
2. Cómo debe el hombre sentir humildemente de sí mismo (II)
3. De la doctrina de la Verdad (III)
4. De la prudencia en las cosas que se han de hacer (IV)
5. De la lección de las Santas Escrituras (V)
6. De los deseos desordenados (VI)
7. Cómo se debe huir la vana esperanza y la soberbia (VII)
8. Cómo se ha de evitar la mucha familiaridad (VIII)
9. De la obediencia y sujeción (IX)
10. Cómo se debe evitar la demasía de palabras (X)
11. Cómo se debe adquirir la paz y deseo de aprovechar (XI)
12. De la utilidad de las adversidades (XII)
13. Cómo se han de resistir las tentaciones (XIII)
14. Cómo se debe evitar el juicio temerario (XIV)
15. De las obras que proceden de la caridad (XV)
16. Cómo se han de sufrir los defectos ajenos (XVI)
17. De la vida religiosa (XVII)
18. De los ejemplos de los Santos (XVIII)
19. La vida del buen religioso (XIX)
20. Del amor a la soledad y al silencio (XX)
21. Del remordimiento de la conciencia (XXI)
22. Consideración de la miseria humana (XXII)
23. Del pensamiento de la muerte (XXIII)
24. Del juicio y penas de la otra vida (XXIV)
25. Del mejoramiento de nuestra vida (XXV)

Portal Segundo[editar]

De la Conversación Interior

1. De la morada interior (I)
2. Paciencia y humildad (II)
3. Del hombre bueno y pacífico (III)
4. Pureza de afectos y sencilla intención (IV)
5. De la propia consideración (V)
6. De la alegría de la buena conciencia (VI)
7. Del amor a Cristo sobre todas las cosas (VII)
8. De la familiar amistad de Jesús (VIII)
9. Conviene carecer a veces de consolación humana (IX)
10. Del agradecimiento por los dones de Dios (X)
11. Pocos aman la cruz de Cristo (XI)
12. Del camino real de la Santa Cruz (XII)

Portal Tercero[editar]

La Vida Interior

1. Habla el interior de Cristo al alma fiel (I)
2. La Verdad habla al alma sin ruido de palabras (II)
3. Las palabras de Dios se deben oír con humildad (III)
4. Pide el alma la gracia de la devoción (IV)
5. La verdad y humildad nos hacen agradables a Dios (V)
6. De los maravillosos efectos del Divino Amor (VI)
7. Cómo se prueba el verdadero amador (VII)
8. El don divino debe encubrirse bajo la humildad (VIII)
9. Nada es el hombre ante Dios (IX)
10. Dios es nuestro último fin (X)
11. ¡Cuán dulce es servir a Dios! (XI)
12. Los deseos del corazón se deben examinar y moderar (XII)
13. De la paciencia y mortificación (XIII)
14. Cristo es ejemplo de obediencia y humildad (XIV)
15. Consideración de los secretos juicios de Dios (XV)
16. Todo deseo ha de conformarse a los de Dios (XVI)
17. Se pide el cumplimiento de la Voluntad de Dios (XVII)
18. En sólo Dios se debe buscar el verdadero consuelo (XVIII)
19. Todo nuestro afán sea puesto en Dios (XIX)
20. Debemos sufrir con serenidad las miserias temporales a ejemplo de Cristo (XX)
21. Cómo se prueba el verdadero paciente (XXI)
22. Confesión de nuestra flaqueza (XXII)
23. Descansemos en Dios sobre todas las cosas (XXIII)
24. Debemos hacer memoria de los beneficios de Dios (XXIV)
25. Cuatro cosas que causan grande paz (XXV)
26. Plegaria para apartar los malos pensamientos (XXVI)
27. Oración para alumbrar el entendimiento (XXVII)
28. Debe evitarse el deseo de saber vidas ajenas (XXVIII)
29. En qué consiste la paz del corazón (XXIX)
30. De la excelencia del alma libre (XXX)
31. El amor propio nos estorba el Bien Eterno (XXXI)
32. Oración para pedir la sabiduría celestial (XXXII)
33. Contra las lenguas maldicientes (XXXIII)
34. Plegaria para el tiempo de la tribulación (XXXIV)
35. Cómo hemos de obtener el favor divino (XXXV)
36. Despegados de las criaturas hallaremos al Creador (XXXVI)
37. El hombre espiritual debe negarse a sí mismo (XXXVII)
38. De la mudanza del corazón (XXXVIII)
39. ¡Cuán dulce es Dios a quien le ama! (XXXIX)
40. En esta vida no nos veremos libres de tentaciones (XL)
41. Los vanos juicios de los hombres (XLI)
42. La renunciación de sí mismo nos da la libertad de corazón (XLII)
43. Lo exterior no debe absorbermos completamente (XLIII)
44. No sea el hombre importuno en los negocios (XLIV)
45. Nada tiene el hombre de qué alabarse (XLV)
46. Del desprecio de toda honra temporal (XLVI)
47. No debe nuestra paz depender de los hombres (XLVII)
48. Contra la ciencia vana del mundo (XLVIII)
49. No debemos buscar con demasiado afán las cosas exteriores (XLIX)
50. No debemos creer a todos y cuán fácil es resbalar en palabras (L)
51. De la confianza en Dios cuando nos injurian (LI)
52. Grandes cosas debemos padecer por la vida eterna (LII)
53. Del día de la Eternidad y de las angustias de esta vida (LIII)
54. Del deseo de la vida eterna (LIV)
55. Debe ofrecerse a Dios el alma desconsolada (LV)
56. De los trabajos humildes (LVI)
57. No somos dignos de consuelos sino de tormentos (LVII)
58. La Luz Divina no se mezcla en los placeres humanos (LVIII)
59. De los movimientos superiores e inferiores en el alma humana (LIX)
60. Corrupción de la naturaleza humana y eficacia de la gracia divina (LX)
61. Debemos negarnos a nosotros mismos y seguir a Cristo por la Cruz (LXI)
62. No debe acobardarnos nuestra flaqueza (LXII)
63. Los juicios ocultos de Dios (LXIII)
64. Toda esperanza debe ponerse sólo en Dios (LXIV)

Véase también[editar]