Negarse a sí mismo

De Obra FCU
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El que quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame.
  • Del deseo de la vida eterna: Hijo, si tienes un deseo vivo De la eterna y celeste beatitud… No la recibes por tu solo esfuerzo Sino por mi solícito querer, Para alentarte en los combates rudos Que pronto has de tener… Hijo mío, conozco tu deseo… Aún es tiempo de lucha y de trabajo No es llegada esa hora para ti; Espérame, Yo soy el que a su hora Por ti ha de venir… Muchas veces harás lo que no quieres Y lo que quieres no podrás hacer, Lo que dicen los otros será oído Y lo dicho por ti nadie lo oirá… Por inútil serás tenido tú… Si todo esto sufrieres en silencio Es un gran adelanto en la virtud. De tal manera… Es probado el fiel siervo del Señor Que eso es negarte y quebrantarte en todo Y es abrazarte con la abnegación. (Paráfrasis del Kempis, III-54)
  • La renunciación de sí mismo nos da la libertad de corazón: No quieras apegarte a cosa alguna Déjate a ti y me hallarás a Mí. Si nada de lo tuyo hay en tu huerto Entonces Yo descenderé hasta ti. El Alma: ¿En qué cosas habré yo de negarme? ¿Cuántas veces, Señor, me negaré? Cristo: ¡Siempre! ¡En todo!, ninguna cosa excluyo; Desnudo en tu interior te quiero ver. Mi unión contigo no ha de realizarse Si no renuncias a tu voluntad… No te afanes en búsquedas ansiosas… Toda tiniebla en mi presencia huye Y libre quedará tu corazón... Déjate a ti, ya que dejaste todo, Y desnudo de amor propio ven a Mí… Sólo muerto a ti mismo [me] has de seguir.

¡Oh!..., morir para ti igual que muere Una flor arrancada de un jardín, Y que dispuesta sobre el ara santa Su perfume derrama hasta morir.

Y morir como muere el gusanillo Que tejió su capullo y se escondió, Para luego salir transfigurado Y abrir sus alas a la luz del Sol.

(Paráfrasis del Kempis, III-42)

Véase también[editar]