Música en la Obra

De Obra FCU
Saltar a: navegación, buscar

Flauta de Krishna[editar]

(AE, EL SACRIFICIO DE KRISHNA)

Cuando el príncipe ya sereno y tranquilo descorría las cortinas de su ventana, para que la luz solar entrase por ella, vio al pequeño Shanyan, su hijo adoptivo, que subido a lo alto de un corpulento magnolio, cuyas ramas tocaban a su ventana, esperaba tranquilamente con su flauta de bambú en la mano. Sus miradas se encontraron, y Krishna le sonrió afablemente. “— ¿Qué haces ahí? –le preguntó. “El niño no contestó, sino que empezó a tocar una hermosa melodía que él le había enseñado desde chiquitín y le había dicho: “—Esta melodía se llama “Busco tu amor”, y la tocarás para todo aquel que tenga tristeza en el alma. “El príncipe bueno y justo comprendió que el pequeño había adivinado su tristeza, y buscaba curarlo con la tierna y dulce cadencia de su flauta. “El alma pura y sensible de Krishna sintió como una suave oleada de ternura que la inundaba. Vio en el amor inocente y franco de aquella criatura, el amor de todos los hombres que llegaron a comprenderlo, y tendiendo sus robustos brazos hacia el magnolio, se asió de sus ramas y las atrajo hasta alcanzar la mano de Shanyan, que como ágil pajarillo de las selvas, saltó de rama en rama hasta encontrarse entre los brazos de su padre, que en verdad sentía la dicha de aquel inocente amor. “— ¿Has visto cómo te sanaste, padre, con mi flauta de bambú? “—Sí, hijo mío, me has curado la tristeza diciéndome que buscas mi amor. Tal debes hacer con todos aquellos que llevan sombra gris en los ojos. Ven ahora conmigo al pabellón de los heridos y veremos si hay forma de aliviarles. “—Ya fui con mi madre y hemos llevado raciones de pan y miel para todos. No había ninguno triste, por eso no toqué en mi flauta. Sólo tú estabas triste, padre, y todos saben que tú llevas la tristeza en el alma. 566 “—Es que me hicieron rey, hijo mío, y ningún rey puede estar contento en esta tierra si sabe lo que es la carga que lleva sobre sus hombros. ¿Qué harías tú si estuvieras en mi lugar? “— ¿Yo? Pues llenaría todas las bodegas de pescado seco, harina y miel para que ninguno tenga hambre. Les daría a todos flautas de bambú para cantar tu canción favorita y espantar la tristeza. ¿No es así como se hace dichoso a todos? “—Sí, hijo mío, sí. Pero si los hombres rompieran y pisotearan tu flauta, y despreciaran tu pescado, tu harina y tu miel, ¿qué harías? “Los ojos castaño claro del niño parecieron sombrearse de una imperceptible bruma de tristeza y contestó: “—Si rompen las flautas y rechazan los dones, será porque son malos y gustan apoderarse de lo que no es suyo. Y entonces yo tomaría un látigo y les daría azotes como hacen los guardianes en los fosos de esta fortaleza con las fieras, cuando se enfurecen contra sus cuidadores. “—Serías un rey justiciero –dijo Krishna. “—Yo, sí. Pan y miel al que es bueno y quiere la flauta de bambú. La tristeza y el látigo para los malos que no dejan vivir tranquilos a los demás. “— ¡Pobrecillo! –dijo el buen rey acariciándolo–. Que Atmán llene tu corazón de nobleza y de bondad, para que llegues a amar aún a los que desprecien tu flauta de bambú.