Escuelas de Divina Sabiduría

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Sobre las grandes y ancestrales agrupaciones de seres humanos y ángeles que viven ocultos en las montañas, o dispersos en los valles y ciudades, custodiando siempre la Sabiduría Divina y ayudando a sus semejantes buscando el modo de elevar el nivel espiritual, social y material del planeta. Ejemplos ampliamente descritos en la Obra de Josefa Luque son los Esenios, Kobdas y Dakthylos.

Introducción[editar]

Misión[editar]

Según las palabras de Hilarión: (AE, EN EL MONTE HOR)

Con nombres diferentes, la finalidad [de las Escuelas de Divina Sabiduría] era una misma:

  • elevar el nivel moral de las muchedumbres,
  • y suavizarles lo más posible las duras condiciones de vida que con muy pocas diferencias, tenían los pueblos de sus respectivos países.

Las Escuelas de Divina Sabiduría, que hasta entonces habían sido círculos herméticos, a los cuales sólo tenían acceso los que aspiraban a ser Maestros, debían abrir sus puertas a todos los seres que sintieran el deseo de unirse para hacerse más suave la vida, y a la vez, para elevarse de su bajo nivel, espiritual, social y material.

Sobre el número de escuelas[editar]

  • En la época de Moisés existían cinco principales agrupaciones de de solitarios Kobdas aún en las montañas más inaccesibles de la época, donde habitaban los más avezados espíritus de la Alianza.
  • En la actualidad Max Heindel afirma que hay sobre la Tierra siete escuelas de Misterios Menores, cinco de Misterios Mayores, y el total está agrupado en torno de una Cabeza Central que se llama el Liberador.

Enseñanza[editar]

Principios básicos[editar]

Un extracto de los principios básicos que podrían darse a conocer de las masas populares que se acercasen voluntariamente a los núcleos instructores: (AE, EN EL MONTE HOR)

1° —La inmortalidad del alma humana, y su progreso constante a través de múltiples existencias físicas, con el fin de conquistarse su propia felicidad.

2° —Que la Suprema Potencia, Dios, es el Bien, es el Amor, es la Justicia, y ha grabado en la esencia misma del alma humana, el principio eterno que es su única ley: “No hagas a otro lo que no quieras para ti”. Los dolores, los males, las llamadas desgracias ocurridas a los seres, no son castigos de esa Suprema Potencia; son tan sólo consecuencias de las transgresiones del hombre a la Divina Ley, si no en la vida presente, en una anterior.

3° —Para la Suprema Potencia, Dios, no hay seres privilegiados, porque tal afirmación sería una negación del Amor y de la Justicia Divina, que se derrama por igual sobre toda criatura emanada de Él. Hay solamente el Bien, atraído y conquistado, por el acierto y rectitud en el pensar y en el obrar.

4° —El alma humana es libre de obrar el bien o el mal. Si obra el bien, conquista el bien. Si obra el mal, atrae el mal.

5° —La muerte destruye tan sólo el cuerpo material, y da libertad al espíritu, que continúa viviendo ligado por el amor, a los que fueron en vidas físicas, sus afines, amigos o familiares, a los cuales sigue prestando apoyo y cooperación en toda obra de bien y de justicia. Son los ángeles tutelares más íntimos de que hablan todas las religiones.

6° —Sufrimiento eterno, no existe ni puede existir, porque la eternidad es sólo de Dios, que es Bien Supremo, y todo, absolutamente todo, ha de volver a Él. El sufrimiento lo mismo en la vida física, que después de la muerte, es sólo temporal hasta tanto que la inteligencia que sufre, ha comprendido la causa y aceptado los efectos, como medios de reparar el mal causado. Una vez reparados los efectos causados por una mala acción, el alma sigue su camino eterno con mayores facilidades y luces, debido a la experiencia adquirida.

7° —Siendo Dios, Amor Supremo, que sólo por expansión de su Amor, da vida a cuanto existe, sin pedir ni esperar de sus criaturas sino que sean eternamente felices, se deduce que las faltas en contra del amor, deben ser las que atraen al alma más dolorosas consecuencias, y asimismo, que las obras de amor, grandes o pequeñas, sean las que le atraigan mayor progreso, mayor conocimiento y más felicidad.

—Estos siete principios son adaptables a todas las mentalidades, y forman como un corolario a la Ley de Moisés, basada toda en el eterno principio: “No hagas a otro lo que no quieras para ti” –dijo Yhasua, cuando el tío Jaime concluyó la lectura de las anotaciones hechas. —O lo que es igual: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, según lo grabó Moisés en sus tablas de piedra –añadió el príncipe Melchor.

Tabla resumen[editar]

Escuelas de Moisés en Egipto Escuela de Moisés en Pozo Durba Dakthylos Monte Abejas Kobdas y Dakthylos

Escuela a puertas abiertas:

  1. Ley de Evolución
  2. Ley de Afinidad
  3. Ley de las Alianzas
  4. Ley de los Mundos
  5. Ley de las Almas
  6. Historia de la humanidad en este planeta

Para todos los alumnos en general:

  1. Moral (a cargo de Jetro)
  2. Historia
  3. Ciencias Naturales
  4. Lenguaje
  5. Geografía

La Escuela Antuliana llegó a la cumbre del saber en su época en:[1]

  1. Filosofía
  2. Astronomía
  3. Astrología
  4. Ciencias Naturales
  5. Medicina

Aspirantes a la Iniciación:

  1. Cultivo mental
  2. Cultivo espiritual
  3. Educación física

Escuela a puertas cerradas:

  1. Ciencias Humanas y de convivencia justa y pacífica entre los humanos
  2. Cosmogonía o Ciencia del Universo que nos rodea
  3. Teología Mística o Ciencia Divina de Dios, Creador de mundos y de almas

Para los aspirantes de la Iniciación:

  1. Astronomía
  2. Astrología
  3. Magnetismo
  4. Quiromancia
  5. Hipnotismo
  6. Teología o Ciencia de Dios y de las Almas

La obra de Antulio comprendía: [2]

  1. Astronomía
  2. Medicina
  3. Alquimia
  4. Historia
  5. Geografía
  6. Psicología
  7. Magnetología
  8. Naturalismo

En La Paz archivaron: [3]

  1. Astronomía
  2. Filosofía
  3. Metafísica
  4. Medicina (Botánica actual)
  5. Química (Mineralogía actual)
  6. Matemáticas
  7. Arquitectura
  8. Historia

Kobdas y Dakthylos[editar]

(OC, EL LAZO DE UNIÓN)

Y toda la vasta y profunda ciencia que la Historia, la Arqueología y la Paleontología han encontrado en la antigua Caldea como en el antiguo Egipto, no tiene otro origen que aquel grandioso y solemne encuentro de la oculta sabiduría de los Dakthylos con el amor floreciente y civilizador de los Kobdas. (...) Y los Kobdas de La Paz pudieron decir lo que decimos los hombres de todas las épocas: “No hay nada nuevo debajo del sol”.

  • La Astronomía, con todo su cortejo de magnificencias y de esplendores, con sus cálculos estupendos y con sus atrevidos sistemas de medidas, aparecía en primer término en aquel grandioso desfile de conocimientos humanos.
  • Le seguían la Filosofía y la Metafísica estrechamente vinculadas como dos hermanas mellizas que caminan al encuentro de una misma madre radiante y eterna: la Verdad.
  • En pos de ellas, la Medicina y la Química, en cuya amplitud cabía cuanto abarca nuestra Botánica y Mineralogía actuales.
  • Las Matemáticas, la Arquitectura,
  • y por fin la Historia de las más remotas civilizaciones Lemurianas y Atlantes, y aun los rastros borrosos de otras más anteriores, detrás de las cuales sólo pueden concebirse los orígenes de la vida orgánica en el planeta surgiendo de una nebulosa como una burbuja ígnea envuelta de gases y de agua, germen pletórico de vida, de una gestación formidable y estupenda.

Santuario Esenio de Moab[editar]

Como prueba para ser consagrados Maestros de Divina Sabiduría, Yhasua y Yohanan dieron discursos sobre las siete cuestiones que abarcan toda la ciencia de Dios, de los mundos y de las almas:

  1. Dios
  2. Los Mundos
  3. Las Almas
  4. Ley de la Evolución
  5. Ley del Amor
  6. Ley de Justicia
  7. Los Mesías o Inteligencias conductoras de humanidades

Nota: Estos siete temas están comentados en los pergaminos de Filón de Alejandría descritos en libro Cumbres y Llanuras.

Escuelas de Moisés en Egipto[editar]

Según las escuelas que fundó Moisés:

Escuela a puertas abiertas[editar]

Las personas que posean:

  • honestidad de vida
  • amor al trabajo y al estudio

Y tengan interés en conocer más sobre:

  • Supremo Poder Creador
  • Alma humana
  • Cosmogonía o estudio del Universo

Se les enseñará abiertamente:

  • Ley de Evolución
  • Ley de Afinidad
  • Ley de las Alianzas
  • Ley de los Mundos
  • Ley de las Almas
  • Historia de la humanidad en este planeta

Y luego si aspirasen a conocimientos más elevados, o sea preparación a la Iniciación, serán preparados por Hierofantes especiales en:

  • cultivo mental
  • espiritual
  • educación física

Escuela a puertas cerradas[editar]

  • Ciencias Humanas y de convivencia justa y pacífica entre los humanos
  • Cosmogonía o Ciencia del Universo que nos rodea
  • Teología Mística o Ciencia Divina de Dios, Creador de mundos y de almas

Escuela de Moisés en Pozo Durba[editar]

(MS, EL GRAN SACERDOTE DEL DESIERTO)

En la escuela iniciática de Moisés en Pozo Durba:

Para los aspirantes de la Iniciación:

  • Astronomía
  • Astrología
  • Magnetismo
  • Quiromancia
  • Hipnotismo
  • Teología o Ciencia de Dios y de las Almas

Para todos los alumnos en general:

  • Historia
  • Ciencias Naturales
  • Lenguaje
  • Geografía
  • etc.

La Moral a cargo del Anciano Jetro.

Escuelas cercanas al Cristo[editar]

Explicación de su misión: (AE, EL NIÑO CLARIVIDENTE)

Y como entre esos Setenta guías de humanidades, había Inteligencias pertenecientes a todas las jerarquías de los mundos superiores, necesariamente debía existir entre todos ellos la gran solidaridad, que les es indispensable para conducir humanidades y mundos hacia la meta final, o sea, que los Espíritus de Poder y Justicia, se harían cargo de la depuración mediante las expiaciones colectivas dirigidas y encauzadas por ellos; y que los Espíritus de la Legión de los Amadores, mensajeros y transmisores del Eterno Amor Misericordioso, harían contrapeso en la Justicia Eterna de la Ley, bajando hacia las humanidades delincuentes, con legiones de espíritus Amadores de inferior categoría para que los secundasen en su inmenso y heroico sacrificio.

Por eso, Yhasua, estamos los esenios en esta Tierra al mismo tiempo que tú. Y estuvieron con Anfión y con Antulio: los Profetas Blancos, de los que surgieron los Dakthylos de la Ática prehistórica; y con Abel los Kobdas de la época prefaraónica; y los Flámenes de la India con Krishna y Buda; y los Koptos del Sinaí con Moisés.

La Eterna Ley de las causas y de los efectos es estrictamente severa. A tal cantidad de egoísmo y refinamiento de maldad, capaces por sí solos de acabar con una humanidad, debe oponerse igual cantidad de amor desinteresado y de heroicas abnegaciones, si se quiere mantener el justo equilibrio, en que solamente pueden conservarse y desenvolverse las creaciones de mundos y de humanidades.

La breve descripción de cada escuela que se presenta a continuación ha sido transcrita de Arpas Eternas. [4]

Lemuria[editar]

En Lemuria.

En Lemuria, a quienes llamaron los salvavidas, las gentes de aquel tiempo, por sus grandes conocimientos de medicina naturalista con lo cual realizaban maravillosas curaciones.

Atlántida[editar]

Fueron instructores y maestros de todo el continente Atlante.

Forjaron en las ciencias y en las artes a la gloriosa Ática prehistórica, cuna y origen de la posterior civilización europea.

Civilización actual[editar]

Que desde la región de los cinco mares (Mediterráneo, Caspio, Negro, Rojo, Arábigo) dieron el inicio a nuestra civilización actual y a la dinastía de los faraones en Egipto.

Tomaron su nombre y su sabiduría de los dictados de Krishna, a su discípulo Arjuna, origen de la profunda filosofía Védica que aún hoy no se llega a interpretar en toda su amplitud y oculta sabiduría.

Que se diseminaron desde el Nilo al litoral del Mediterráneo, sobre todo a la llamada Tierra de Promisión, o sea Palestina, Siria y Fenicia, porque se sabía desde muchos siglos que en aquellas latitudes aparecería la postrera manifestación del Avatar Divino.

Los Esenios que llegaron hasta el nacimiento de Yhasua, fueron la prolongación de estos profetas terapeutas de la Escuela Mosaica.

Que para eludir las persecuciones de que era objeto su elevada enseñanza, la ocultaban bajo la humillante indumentaria de peregrinos mendigos, que recogían limosnas para sustentar sus vidas; y eran maestros de almas que iban dejando en cada conciencia, una chispa de luz, y en cada corazón un incendio de amor a la humanidad.

Época de Yhasua[editar]

En las cumbres de Moab[editar]

El acta solemne con que sellaron aquellas grandes deliberaciones estaba concebida en estos términos: (...) Habiendo comprobado que es una misma verdad, la expuesta en las cinco doctrinas conocidas hoy, o sea

  • el ptolomeísmo de Alejandría,
  • el Kopto de Arabia,
  • el Zen-Avesta de Persia,
  • el Budismo de Nepal y
  • el Mosaísmo esenio,

imponemos el sagrado deber de propender a la unificación perfecta de estas cinco ramas de Divina Sabiduría, para facilitar la misión redentora del Cristo en su último acercamiento a la Tierra.

  • Ezequías de Sichen, Gran Servidor esenio del Santuario de Monte Abarín [Moab].
  • Gaspar de Bombay, Primer Maestro de la Escuela Estrella de Oriente.
  • Baltasar de Susian, Consultor de la Congregación Sabiduría Oculta.
  • Melchor de Horeb, fundador de la Fraternidad Kopta de Monte Horeb.
  • Filón de Alejandría, estudiante de quinto grado de la Escuela ptolomeísta.

En el Monte Hor[editar]

(AE, EN EL MONTE HOR)

Yhasua, el más joven de los Maestros en aquella época, [iba] a tener una conferencia de Divina Sabiduría [en el Monte Hor] con sus dos antiguos amigos:

Gaspar y Melchor; en ausencia material de Baltasar que seguramente les acompañaría desde el plano espiritual en que se encontraba.

Gaspar había traído consigo, dos Maestros de los más experimentados en ciencias divinas y humanas.

  • El uno, Goda-Very, era hindú y estaba elegido por todas las escuelas del Indo, para sucesor de Gaspar en la regencia de las mismas.
  • El otro era originario de Pasagarda en Persia, y era el sucesor de Baltasar, su confidente y discípulo íntimo, en el cual habían puesto su confianza las escuelas que reconocieron por Fundador y Maestro al sabio astrólogo recientemente desaparecido. Su nombre era Abbas.

La finalidad de esta reunión, era uniformar la enseñanza que debía darse a las multitudes reunidas en las filas de lo que llamaban,

  1. en Siria y Palestina: Santa Alianza;
  2. en el Indo: Collar de Hierro;
  3. en Egipto: Huerto de las Palmeras;
  4. Corona de Oro en el país de los Tuaregs;
  5. Espiral de Incienso, en la Arabia del príncipe Melchor,
  6. y Antorcha Encendida en la Persia de Baltasar.

Yhasua hubiese querido que en todas partes tuviese el mismo nombre: Santa Alianza. (...)

Se iniciaron pues las reuniones, en la gran sala central de la Escuela con diez asistentes: Yhasua y los dos Ancianos de Moab; Gaspar y sus dos compañeros; Filón y el profeta de los Tuaregs; Melchor y el Maestro Dan-Egadesh, elegido por las escuelas de Arabia para sucesor suyo.

Resumen de los asistentes[editar]

Fueron diez maestros de Divina Sabiduría los que presidieron las reuniones:

  1. Yhasua
  2. Esenio de Moab 1
  3. Esenio de Moab 2
  4. Gaspar
  5. Goda-Very (hindú, futuro sucesor de Gaspar)
  6. Abbas (persa, sucesor de Baltasar)
  7. Filón
  8. Profeta Tuareg
  9. Melchor
  10. Dan-Egadesh (futuro sucesor de Melchor)

Los Sabios de Oriente[editar]

Todas las Escuelas de Sabiduría Divina fundadas por aquellos hombres sabios-astrólogos, que la tradición ha llamado Reyes Magos, tomaron después, los tintes y aspectos de los antiguos cultos de cada país, y así subsisten aún. (AE, Una luz en las tinieblas...)

Ver más en el artículo Sabios de Oriente.

En la época de Moisés[editar]

(MS, DE MENFIS A GONDAR)

Era verdad su clarividencia pasada, que le había hecho sentir la voz de Thylo venida desde Sinaí. Era verdad que había allí Kobdas que vivían ocultos y desconocidos, como los de Gondar en el Santuario de Akasún.

–¿En cuántos otros sitios habrán quedado ocultos y nadie lo sabe? –se preguntó a sí mismo, mientras volvía paso a paso desde el muelle al Palacio de la Princesa, donde había dejado hacía unos momentos a su madre, con su esposa y Abiné.

La pregunta que se hizo continuaba vibrando en su mente que se entregaba de lleno a aquella interrogación. Y la sonda de su mente, como un garfio de diamante, extrajo desde el fondo de su propio yo, esta respuesta:

–“Lo sabe Dios y lo sabes tú en este momento. Recuérdalo. Existen Kobdas en

  1. el Monte Hor,
  2. en el Monte Nebo,
  3. en la Montaña de Gondar,
  4. en una caverna de los Atlas Mauritanos y
  5. en el Monte Sinaí.

Cinco Agrupaciones ocultas que forman los cinco rayos más potentes de la Estrella de Cinco Puntas, que desde los cielos superiores resplandece para todos los Mesías que están actualmente en misión”.

Moisés se apoyó en el basamento del obelisco de mármol azulado, que había en la avenida de palmeras que daba entrada al Palacio de la Princesa. La voz de aquella respuesta le había sacudido fuertemente hasta hacerle temblar.

Era fuerte, mas, a veces, la voz interna es más vibrante de lo que alcanza a resistir el sistema nervioso de los seres altamente sensibilizados, por la frecuencia de meditaciones profundas.

Y desde ese momento resolvió buscar la alianza espiritual de esa Estrella de Cinco Puntas, que existía como una lámpara eterna sobre la faz de la Tierra, a fin de obtener de ella toda la luz y la fortaleza necesaria para su grande y ardua misión a realizar.

Escuela a puertas abiertas[editar]

Moisés esbozó el programa que debía implantarse en su Escuela de Divina Sabiduría a puertas abiertas: (MS, LA ASAMBLEA)

Punto 1º. Entre todos los Sacerdotes o Hierofantes se elegirían tres que recibieran las solicitudes de ingreso y tomaran las debidas informaciones de los aspirantes. Las condiciones exigidas serían las siguientes:

  • honestidad de vida,
  • amor al trabajo y al estudio,
  • deseo de saber cuanto concierne al
    • Supremo Poder Creador y al
    • alma humana;
    • cosmogonía o
    • estudio del Universo.

Punto 2°. Leyes inmutables que rigen para toda alma o Psiquis emanada del Eterno Poder:

  • Ley de Evolución;
  • Ley de Afinidad;
  • Alianzas;
  • los Mundos y
  • las Almas.

Punto 3°. Historia de la humanidad en este planeta.

Para los que aspirasen a conocimientos más elevados, o sea preparación a la Iniciación, el reglamento debía estudiarse en la asamblea y elegir los Hierofantes que estarían encargados del

  • cultivo mental,
  • espiritual, y
  • educación física,

necesarios para que los sujetos postulantes se pusieran en condiciones de “Aspirantes” a la Iniciación o Conocimiento de los misterios divinos y de las secretas leyes emanadas de ellos.

Escuela a puertas cerradas[editar]

Esta vez el Genio Gigante que no hablaba de puertas abiertas sino de puertas herméticamente cerradas. (MS, LOS MISTERIOS DIVINOS)

I. Debemos designar los hermanos que formarán la comisión encargada de aceptar a los que soliciten ingreso. Cada comisión estará formada por siete miembros.

II. Debemos designar los que actuarán como Hierofantes Maestros de

  • Ciencias Humanas y
  • de convivencia justa y pacífica entre los humanos.

III. Debemos designar los Hierofantes profesores de

  • Cosmogonía o Ciencia del Universo que nos rodea,
  • y de Teología Mística o Ciencia Divina de Dios, Creador de mundos y de almas.

Anacoretas dispersos[editar]

  • En los Pirineos (entre Francia y Espña), 25 mil años antes de Abel. [5]
Los Pirineos y Montserrat.

(...) en las regiones de la costa noroeste y lejana del Mar Grande [Mediterráneo actual] y en la falda de la cadena Pirenaica, había existido una agrupación de solitarios mucho más antiguos que los de Neghadá (...) [conservaban escritos de] la “Gran Ley de los Santos Reyes Anfión y Odina” (...) Descubrieron asimismo que a los fundadores y maestros de aquellas Aulas, les había sido oportunamente anunciado que las aguas cubrirían ese país (...)

  1. Los unos se trasladaban a la parte que quedaba a salvo del mismo Continente Atlante (...) Los que permanecieron en el Este de Atlántida hasta su último y definitivo sumergimiento, fueron los que recibieron la enseñanza de Antulio, ese nuevo reflejo del Amor Eterno hacia la humanidad, los mismos que huyendo de la catástrofe final fueron a establecerse en las mesetas montañosas del Ática.
  1. los otros se dirigían al oeste, a un hermoso país de inexploradas selvas y de grandes montañas ricas en minas de oro y plata, donde podrían levantarse pueblos prósperos y felices (...) portadores de la “Gran Ley de los Santos Reyes”, varios milenios antes la habían llevado hacia aquellas selvas y montañas inexploradas, Perú, Centro América y México de la actualidad.
  1. La tercera fracción se dirigía a la costa del Mar Grande, entre la Iberia y la Galia, *–España y Francia–, en las montañas pirenaicas, en cuyas cavernas se refugiarían hasta conseguir establecerse debidamente (...) entre las montañas también inexploradas de los Pirineos europeos, entre cuyos cerros gigantescos, eternamente cubiertos de nieve, habían levantado su santuario consagrado a la verdad.
  • Sierra Nevada, en la época de Moisés
Sierra Nevada.
  • Monte de los Genios, en la época de Moisés
  • Dakthylos del Ática, en la época de Abel

Símbolos usados por las escuelas[editar]

Sk5.png
  • La antorcha
  • La estrella de cinco puntas
  • La cruz
  • Cordero
    • Acostado sobre un rollo escrito
    • Bebiendo en una fuente
    • Siguiendo a un joven pastor
    • Entre los brazos de un niño

(...) la antorcha, la estrella de cinco puntas y el signo crucífero, grabados de muy diversas maneras, y aún el cordero de la paz, ya entre los brazos de un niño, ya acostado sobre un rollo escrito, ya bebiendo en una fuente, o siguiendo a un joven pastor. [5]

Véase también: Jeroglíficos.

Estrella de cinco puntas[editar]

Signo jeroglífico acostumbrado para significar a Dios, Eterno Invisible: un gran círculo blanco con la estrella de cinco puntas en un azul vivo al centro. (Moisés, el vidente del Sinaí)
  • (...) los demás sólo podían hablarles a través de un muro de piedra, en el que había pequeñas ojivas, cuya puertita era de sílex calado en forma de una estrella de cinco puntas, antiquísimo símbolo de la Luz Divina, para la cual nada queda oculto. [6]
  • De la techumbre pendía una gran estrella de cinco puntas, también de plata maciza y de idéntico cincelado que la lámpara del altar. [7]
  • Un poco más alto, un cuadrado de brillante basalto negro bruñido en que aparecía al centro, una estrella de cinco puntas, de blanca piedra caliza. [8]
  • (...) signo jeroglífico acostumbrado para significar a Dios, Eterno Invisible: un gran círculo blanco con la estrella de cinco puntas en un azul vivo al centro. [9]
  • Llevaban ceñida a la frente la estrella de cinco puntas, símbolo de la Luz Divina que habían conquistado, y en la diestra el candelabro de siete cirios pequeños, que recordaba los grados que habían subido en la Orden. [10]
  • (...) dijo Tholemi, abriendo su obscura túnica y mostrando sobre su pecho la estrella de cinco puntas, distintivo usado por los terapeutas que habían llegado al grado séptimo. [11]
  • Su pabellón azul con una estrella de cinco puntas color de oro subido entre vivos resplandores podía tener un doble significado. Para los esenios, discípulos del Cristo era su Estrella, la Luz Divina traída por Él a la tierra. Para los profanos podía ser el sol, astro benéfico amado por todos los seres que reciben su calor que es fecundidad, vida y energía. [12]
  • Era éste el único cuadro que había en el oratorio de la Escuela, bajo la Estrella de cinco puntas forjada en oricalco (...) [13]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. MS, EL HIEROFANTE ISESI DE SAIS
  2. Orígenes de la Civilización Adámica, cap. "Como tórtolos entre peñas"
  3. OC, EL LAZO DE UNIÓN
  4. Arpas Eternas 1, cap. "Los Esenios"
  5. 5,0 5,1 Orígenes de la Civilización Adámica, cap. "Los tubos de cobre"
  6. Orígenes de la Civilización Adámica, cap. "Las mujeres Kobdas"
  7. Orígenes de la Civilización Adámica, cap. "Los años corrían"
  8. Moisés, el vidente del Sinaí, cap. "La aldea de las palmeras"
  9. Moisés, el vidente del Sinaí, cap. "El gran sacerdote del desierto"
  10. Arpas Eternas, cap. "Los festines del Carmelo"
  11. Arpas Eternas, cap. "A las márgenes del Orontes"
  12. Arpas Eternas - Cumbres y Llanuras, cap. "El capitán Pedrito"
  13. Arpas Eternas - Cumbres y Llanuras, cap. "Exploración celeste"