El salto sobre el abismo

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El salto sobre el abismo es exigido ordinariamente por la Eterna Ley a todos aquellos que pactaron colaboración con alguna de las Inteligencias Guías de la Evolución humana.
-¿Otro salto sobre el abismo, tío Jetro? –¡Sí, hijo, otro salto sobre el abismo, y aún me faltarán tantos! ¿Qué otra cosa es la vida sino un continuado saltar abismos?

Los doce discípulos[editar]

Andrés[editar]

(CL, EL APÓSTOL ANDRÉS DE TIBERÍADES)

Su natural timidez le dominaba aún, y comprendía muy bien que no todas las almas están capacitadas para dar de repente un gran salto sobre el vacío (...) [luego y con determinación de emigrar al Ponto Euxino *-Mar Negro-] el Apóstol Andrés dio valerosamente el gran salto sobre el abismo.

En manifestación espiritual Yhasua le había dicho:

¡No vaciles ni temas, Andrés, amigo mío de siglos! –díjole la dulce visión–. Yo quiero que vayas a los países del Norte donde aliados míos de otras edades esperan la buena Nueva que tú eres el encargado de llevarles. Allí encontrarás las huellas de otro pasaje mío y darás con ello firmeza de roca a nuestras Escrituras que nos legaron los Kobdas prehistóricos.

Judas de Kerioth[editar]

¡Pobre Judas! En la locura de su gran amor no correspondido, dio un salto sobre el abismo aunque semiinconsciente de lo que arriesgaba y de lo que podía perder. “Creyó hacer la obra cumbre con que todo Israel soñaba: levantar a Yhasua sobre el trono milenario de David y Salomón. (CL, EL APÓSTOL ZEBEO)

Bartolomé de Corazín[editar]

(CL, BARTOLOMÉ DE CORAZÍN)

[En las lecturas del Monte Carmelo] A poco de morir el gran Legislador; un descendiente de Ben-Hur, el fiel compañero de Moisés que se dejó matar pisoteado por el pueblo cuando se lanzó enloquecido a adorar al becerro de oro, había recibido una terrible reprensión de su glorioso antepasado que desde el plano espiritual le hablaba en el sueño y le decía:

“Porque eres cobarde para enseñar al pueblo la verdad que conoces, sufrirás la pena de tu cobardía”.
“Y al poco tiempo, al hacer un viaje por las regiones vecinas al Mar Rojo, se perdió en un laberinto de montañas donde se vio obligado a vivir de frutos silvestres en una espantosa soledad durante dos largos años”.

Ante lo cual el Apóstol Tomás era de nuevo acicateado por las palabras de su Maestro:

“Tú haces como aquel que enterró el talento que le diera su padre, por el temor de perderlo”.
“¿Y qué harás, Bartolomé..., qué harás si no haces lo que yo quiero?”.

Otros personajes[editar]

Thimetis[editar]

(MS, EN EL LAGO MERIK)

La Princesa Real Av Isis Thimetis recostada en su diván encortinado de gasas amarillas y blancas, en su salón dormitorio del castillo del Lago Merik. Había dado valientemente el gran salto sobre el abismo, que el Eterno Infinito pide a las almas llegadas al sagrado altar de las grandes realizaciones.

Y se sentía poseída de esa calma tranquila, llena de pensamientos, de recuerdos, que a momentos le sonreían visiones de ensueño y a veces una cruel incertidumbre ponía pavor en sus ojos.

Faraón[editar]

(MS, LA ESCUELA A PUERTAS ABIERTAS)

Introducción[editar]

(completar)

El salto sobre el abismo[editar]

[Dice el Faraón a Moisés] (...) y si para poder entrar en esa Cripta, debo borrar todo lo malo que haya en mi vida, yo lo borraré de un planazo de mi espada..., porque lo que quiero lo tengo. Soy así, Osarsip, y no puedo ser de otra manera. El Faraón cubrió su rostro con ambas manos y guardó un largo silencio.

Moisés respetó ese silencio y concentrado en sí mismo, llamó con el pensamiento a los aliados hermanos de su Escuela del Desierto. Y pudo ver... De la cabeza inclinada del Faraón salía una llama como una cinta azulada con estrías de oro, y corriendo con vertiginosa rapidez iba quemando hasta reducir a cenizas,

  • macizos de hermosas flores,
  • imágenes bellísimas,
  • altares de oro y de gasas,
  • camarines encortinados de oro y de púrpura,
  • carrozas de nácar con fulgurantes hadas,
  • cofres de seda donde brillaban las joyas.

La visión se borraba de pronto, y el gran Vidente del Sinaí interpretaba su oculto significado:

“El Faraón ha dado su gran salto sobre el abismo. Acaba de renunciar a todo lo que él mismo sabe que no debe ser, si le ha de ser permitido penetrar a la Cripta de secretos divinos, sólo merecidos por los que han dominado su yo inferior, ese negro y repugnante murciélago, símbolo de la ruindad y bajeza material.

“El que entra en nuestra intimidad, rompe todos los vínculos del mundo y de la carne. Tal es la ley”.

Resoluciones posteriores[editar]

El Faraón descubrió su rostro aún mojado de llanto (...) se sentó a la mesa (...) En su libreta de bolsillo fue escribiendo hoja tras hoja que luego sellaba con su anillo.

– He cumplido la luna pasada mis treinta años, y quiero rehacer mi vida que de hoy en adelante será vida de justicia y de verdad. Quiero colaborar contigo en la educación de los pueblos y que todos los actos de mi vida sean un reflejo de la transformación que hago en mi yo íntimo. ¿Piensas que me he vuelto loco, o por el contrario que me he vuelto sabio? (...)

– ¿No te interesa saber qué órdenes son las que acabo de despachar? (...)

  • Suspendía la compraventa de esclavos,
  • la fabricación de armamentos en gran escala con vistas a una próxima guerra de conquista.
  • Cerraba la Casa de Placer que sería transformada en Casa de los Desamparados,
  • y ordenaba al Regidor de cárceles el mejor trato a los presidiarios,
  • y él dedicaría su vida a reconstruir los grandes Templos que en las ciudades principales existían casi en ruinas y su sacerdocio descuidado; sólo en el gran Templo de Menfis se conservaba aún alguna organización. [Según la historia, este Faraón es conocido como uno de los que más grandes construcciones de templos realizó (citar y verificar esto)]

Moisés estaba como deslumbrado.

– ¡Osarsip! He ordenado deshacer todo aquello que en mi vida considero indigno del Supremo Poder.

[Como sugerencia de quien escribe esta wiki, considerar hacer un símil de este relato, en el cual el Faraón sea uno mismo y Egipto nuestro mundo interno.]

Véase también[editar]