El huerto de los enigmas

De Obra FCU
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Paisaje de colinas en Toscana, Italia.

Sobre el camino espiritual.

Llave de Oro[editar]

Una digresión de Antulio: [1]

Sendero en campo abierto[editar]

Llave de Oro llamo a la voluntad del ser Inteligente que quiere escalar las cumbres del desarrollo espiritual.

La naturaleza misma que impulsa a la transformación y al progreso, lleva al ser casi instintivamente y en semiinconsciencia por las fases de sus primeros grados de su desenvolvimiento intelectual o sea hasta el punto de discernir lo bueno de lo malo, lo mejor de lo peor, lo conveniente para sí mismo y lo que le es perjudicial.

Hasta aquí es la evolución que llamo “Sendero en campo abierto”, o sea para todo ser que ha pasado ya del Reino Animal al Reino Humano.

Esos senderos convergen todos a un mismo punto, al silencioso huerto cerrado, el “Huerto de los Enigmas” como lo designa la Ciencia Espiritual conocida hasta hoy,

a cuya puerta suele permanecer el alma humana años y siglos si no tiene la llave de oro de una decidida y valerosa voluntad.

Huerto de los enigmas[editar]

Ignora el alma humana qué hay detrás del muro infranqueable que cierra a todas las miradas aquel silencioso “Huerto de los Enigmas”, y muchas veces prefiere entretenerse en los panoramas exteriores, praderas florecidas, lagos de cristal en que se reflejan los cielos, pájaros y flores que nacen y mueren, bestias que pacen por el césped, fieras que rugen cerca o lejos, hombres que se disputan el dominio de todo lo existente, haciendo de aquella vida una búsqueda inquieta de algo que les es necesario para su dicha y que no lo encuentran en parte alguna.

Apenas si se aperciben que de tanto en tanto las puertas de bronce se abren, y unos pocos y a veces uno sólo penetra en el cerrado huerto que de nuevo cierra sus puertas tras de él.

¿Por qué entran? ¿Qué buscan allí? ¿Son desequilibrados? ¿Son locos?... ¿Son despojos humanos que se sepultan vivos? Nada de eso.

Son Inteligencias llegadas a ese grado de conciencia en que

  • las cosas visibles han dejado ya de interesarles.
  • Los placeres de los sentidos y todas las sensaciones propias del mundo de los deseos, dejaron de tener encantos para ellos

y habiéndose forjado en duro crisol la llave de oro, que es a la vez Conocimiento y Amor penetran valientemente al Huerto Cerrado donde ignoran lo que encuentran, pero que una íntima voz, venida desde lo más profundo de su mundo interior, le asegura que allí está su dicha y su paz.

Nadie sale a recibirle. Silencio y más silencio. [Nota 1]

El templo de marfil[editar]

Gemas de amatista y zafiro.

Multitud de senderillos serpentean en todas direcciones como cintas que subiendo lentamente fueran bordando jeroglíficos en las verdes colinas.

Y al fondo de aquel panorama hecho todo de silencio y de quietud, la blanca y austera silueta de un Santuario que como un recorte de marfil se destaca sobre un cielo de zafiro y amatista.

¿Cuál de aquellos senderos le llevará más pronto al templo de marfil?... Porque es indudable que todos ellos deben de conducir allí. El viajero cavila, piensa, solloza y gime en aquella soledad.

El maestro[editar]

Durante su travesía por los Senderos en campo abierto sintió muchas veces llamaradas de amor hacia grandes seres que le aparecían como gigantes comparados con su pequeñez. Era un filósofo, un orador, un gran músico, un poeta inspirado, un afamado pintor, un filántropo enamorado de la humanidad, un apóstol que empujaba a las muchedumbres a buscar su progreso y su bienestar.

Piensa con amor en alguno de ellos, el que más profundamente vive en el mundo de sus recuerdos. Y a medida que intensifica su pensamiento, de su corazón fluye como una hebra de luz, el anhelo, el ruego, el amor del que necesita auxilio, protección, ayuda.

Y en la luminosa lejanía plena de calma y serenidad, ve diseñarse la silueta transparente y sutil del gran ser de avanzada Inteligencia en la cual pensó tan honda y sentidamente. Y ve que se acerca como un astro que siguiera una órbita marcada de antemano. Y se acerca más a medida que intensifica su clamoroso anhelo. Y cree sentir que le dice:

– ¡Soy el que amas y porque me amas vengo a ti!

Va a postrarse para ofrendarle su adoración. Y siente otra vez la íntima voz sin ruido:

No soy Dios, sino una emanación de Dios sobre ti. No soy Yo mismo en toda la realidad de mi actual existencia en planos muy más arriba del éter que te envuelve. Soy tan solo una imagen astral creada por tu amor y vivificada por mi amor que responde a tu amor.

Soy pues una creación tuya y mía que perdurará tanto tiempo en tu mundo mental y emotivo como perdure tu amor hacia mí y tu anhelo de engrandecerte y purificarte siguiendo mis huellas.

Mi personalidad real la verás algún día, pero eso será cuando hayas corrido tanto hacia arriba que puedas ensayar vuelos a la Morada que la Eterna Ley me ha dado por habitación.

Los senderos[editar]

Ahora óyeme y elige tu camino:

La finalidad suprema de toda criatura es llegar hasta el Creador.

1. La Ciencia es un resplandor de su infinita Sabiduría y por medio de ella puedes acercarte a Él, si aciertas a encontrar entre las sombras de penosas investigaciones las huellas radiantes de la Divinidad.

[Nota 2]

2. Las Artes son reflejos de la Eterna Belleza lanzados a la inmensidad a la cual puedes llegar siguiendo aquellos resplandores. [Nota 3]

3. La filantropía o amor a tus semejantes es el sendero más corto pero es también el más doloroso.

Podrás avanzar por uno durante un tiempo. Podrás avanzar por otro durante edades más o menos largas. Podrás caer muchas veces agobiado por la fatiga o acobardado por las dificultades.

Y caído y semisepultado en el lodo del camino puedes permanecer mucho tiempo.

Lo único que no puedes es volverte atrás. La Llave de Oro que te abrió la puerta del Huerto Cerrado no abre más de adentro para afuera. Elige pues.

El apostolado[editar]

Y el viajero lleno de confianza en la imagen viva y radiante que lleva en su mundo interior dice:

–Quiero hacer como Vos hicisteis.

Y en ese instante la imagen se le desvanece como un celaje de oro y rubí que el viento desmenuza en diminutas hebras. Entonces ve desenvolverse en él un nuevo misterio: siente que se ha convertido en dos hombres en vez de uno.

  • Uno es el que permanece dentro del Huerto Cerrado para beber el agua clara de las fuentes divinas;
  • y otro el que se debate entre las multitudes para enseñarle a forjarse también la Llave de Oro que le dé acceso al Huerto Cerrado de sus delicias.

Su Ego, su Yo Superior, se ha despertado plenamente a la conciencia del poder y de la grandeza a que está destinado y ha tendido hacia su hijo terrestre, su Yo Inferior, no ya un hilo de luz que apenas mantiene la unión, sino un poderoso brazo de fuego divino que sea capaz de mantenerle en suspenso, con la mente sumergida en el éter dorado del Huerto de los Enigmas,

y con sus ojos recorriendo los Senderos de campo abierto para sentir las ansiedades, dolores, extravíos y desviaciones de la inconsciente muchedumbre a cuya redención ha querido consagrar la mitad de sí mismo.

Véase también[editar]

Fuera de la Obra[editar]

Juangaviota7.png
  • El libro "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach presenta un símil literario muy apropiado para esta descripción de Antulio. Temas como la entrada al huerto de los enigmas, la soledad, el maestro y el apostolado se ven descritos en la metáfora de una gaviota que quería siempre volar más alto de lo que las demás pensaban que era posible.

Notas[editar]

  1. Nadie sale a recibirle. Silencio y más silencio. Toda alma necesita de otra alma confidente. Cuando no la encontremos en la Tierra, busquémosla en la inmensidad del infinito y estemos seguros de que una voz amiga responderá a nuestro llamado. (Josefa Luque)
  2. Algunos comentarios para quienes siguen el camino de la Ciencia:
    • "Encontrar las perlas legítimas entre una enorme ciénaga en que depositan sus asquerosas larvas los reptiles y los insectos" (Gaspar)
    • "Entre la línea del bien y la línea del mal" (video de la canción)
    • El árbol del conocimiento
    • Sobre la ciencia
    • La obra "Fausto" de J. Goethe, sobre el hombre que busca la sabiduría y sus desaciertos.
  3. Algunos comentarios para quienes siguen el camino de las Artes:
    • La obra "La Divina Comedia" de Dante A., que muestra cómo dos grandes artistas descienden al infierno y luego uno de ellos suben a la gloria del cielo.
    • El libro "Zanoni" de E. Lytton, que entre amor y ocultismo se encuentran varias refleciones sobre el arte.

Referencias[editar]

  1. Moisés, el vidente del Sinaí, cap. "El Hierofante Isesi de Sais"