El árbol del conocimiento

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Los secretos del Padre[editar]

(AE, LOS SECRETOS DEL PADRE)

Entre las infinitas moradas del Padre hay estancias radiantes, que si pudierais verlas de cerca os deslumbrarían y acaso os cegarían. No son habitación de humanidades, sino inmensos depósitos o fuentes de esencia elemental viva o energía latente, que espera indefinidamente su evolución futura.

Mientras va llegando parcialmente esa hora, esta energía latente o esencia viva, puede ser utilizada y llamada a actuar por los pensamientos y deseos vehementes de las inteligencias humanas, encarnadas o desencarnadas. De ella he usado yo para realizar las obras que conocéis en beneficio de los doloridos y enfermos de la tierra. (...)

Es evidente que la capacidad de poner en movimiento benéfico esas energías latentes o esencia viva de que os hablo, está en relación con la evolución y progreso espiritual y moral de cada ser. (...)

El velo del Sancta Sanctorum[editar]

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Respuesta de Yhasua a Filón en el Monte Hor: [1]

La ciencia de los atlantes, audaz y soberbia, rasgó con su estilete el velo del Sancta Sanctorum, y la Suprema Potencia que obscurece a los soberbios, y da su luz a los humildes, desató el tremendo desbordamiento de fuerzas desconocidas y la sepultó también en el eterno silencio.

El simbolismo incomprendido, de la célebre pareja del Paraíso, perdido por haber comido del árbol de la Ciencia que igualaba en sabiduría al hombre con su Creador, nos dice de la manera más sencilla y al alcance de todas las mentes, que este planeta con todo cuanto encierra, no es sino un organismo en formación (...) y que es pueril vanidad, y hasta estupenda locura, pretender subirle de un salto a la altura mental a que llegaron en centuplicados millones de siglos, los mundos radiantes habitados por Inteligencias tan poderosas y puras.

Digresión de Hilarión[editar]

Digresión realizada por Hilarión en Arpas Eternas sobre los peligros que conlleva la búsqueda del desarrollo de poderes espirituales cuando el ser humano no está preparado. [2]

[Yhasua había comenzado a curar animales] Ensayos como éste fueron haciéndose más y más frecuentes, hasta que pasadas diez lunas y cuando Yhasua estaba a mitad de sus diecisiete años, esa gran parte de la Naturaleza que llamamos Reino Animal, era ya sumiso y obediente a sus mandatos mentales y a la poderosa corriente magnética que su voluntad ponía en acción.

Por vía de aclaración y con el fin de evitar equivocada interpretación en tan delicado asunto, debo decir, que el lector no se figure por ésto, que está al alcance de todos, la posesión de poderes semejantes. Son inherentes, sí, al alma humana; pero el éxito completo dependerá siempre y en todo momento de la elevación espiritual y moral del ser que quiere ejercerlos. Y así, debe saberse y no olvidarse jamás, que un ser inferior que aún no ha eliminado de sí mismo las pasiones bajas y groseras propia de una escasa evolución, no puede ni debe darse a experiencias como ésas, que le darían como fruto el ser tomado de instrumento por entidades y fuerzas malignas que lo llevarían a un desastroso fin para sí mismo, y para todos los que cayesen bajo su influencia.

Este fue el significado oculto de aquellas palabras del Cristo a sus discípulos: "Buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia; y todo lo demás se os dará como añadidura". Un examen sereno y ecuánime de sus propias capacidades y aptitudes, dará a conocer a cada uno si puede o no hacer ensayos para adquirir estos poderes en grado máximo. Si hay sinceridad en el alma del buscador de poderes internos, fácilmente conocerá qué finalidad le lleva.

¿Es su propio engrandecimiento y el deseo de adquirir celebridad? ¿Es la avaricia de acumular tesoros y riquezas para satisfacer ambiciones y deseos materiales? Si vuestra condición moral y espiritual está comprendida en estas interrogaciones, no deis un paso en busca de poderes supranormales por las razones antedichas. Si por el contrario, podéis decir con toda verdad las palabras de Yhasua adolescente: —“¡Quiero el poder de hacer felices a todos los que sufren! ¡Quiero el poder de anular el dolor en esta tierra!”, entonces ya es asunto diferente. Estáis en el camino de comenzar el desarrollo de los poderes internos del alma humana.

Y vuestro éxito será de acuerdo con el desinterés y el altruismo de que estéis animados. Que llegada el alma a estas alturas en su evolución, la Ley Eterna es aún más inexorable, y el divino mandato: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” –le sale al alma al encuentro en este difícil camino y parece preguntarle: —¿Te impulsa el amor al prójimo o el amor a ti mismo?

¡Si es el primero adelante! ¡Es el camino de los redentores!

Si es el segundo, vuélvete atrás, porque es el camino de los réprobos, de los que utilizan las cosas santas y divinas en provecho propio; de los que lucran con el engaño y la mentira, y arrastran a las multitudes a la ignorancia y al embrutecimiento. Espantosa pendiente en la que muy pocos se detienen, yendo la mayoría a parar a mundos de expiaciones terribles, de los cuales tuvo pleno conocimiento el gran filósofo Atlante, Antulio, y que hemos dado a conocer en un ligero esbozo al reseñar las exploraciones espirituales profundas a que él se dedicó en aquella lejana etapa mesiánica, con el fin de iluminar a la humanidad de entonces y que estuviera en condiciones de comprender las verdades eternas, tales como son.

En todas sus jornadas mesiánicas el Cristo y sus seguidores fieles, iluminaron a la humanidad con la Eterna Verdad, pero la maldad y refinado egoísmo de los que comercian con las cosas divinas, arrojaron montañas de ceniza y arena sobre la verdad hasta obscurecer o desfigurar sus claridades, para que la ignorancia completa de las masas les permitiera ejercer sobre ellas el más completo dominio. Tal ha sido el proceso seguido desde los más remotos tiempos.

Las edades y los siglos se levantan del polvo, removido nuevamente en esta hora solemne de la eterna peregrinación humana, para decir a las generaciones que llegan:

El Juicio Final está a la vista. Llegó la hora de la Justicia y de la Verdad. Ningún error será tolerado. Ningún engaño quedará oculto. ¡Mercaderes de las cosas divinas!, ¡en ningún mundo con vida tendréis un lugar para vosotros! ¡Vampiros de sangre humana, verdugos de conciencias, asesinos de los derechos del hombre y de las libertades del alma humana!..., la Vida os niega sus bellezas y sus bondades.

Para vosotros fue escrita la frase lapidaria y formidable de los videntes y los inspirados de la Verdad Divina: “Polvo eras y en polvo te convertirás”. “¡Mundos en decrepitud, formando en los vacíos siderales inmensos cementerios de globos muertos, serán los que os reciban, hasta que de grumos de polvo o granillos de heladas cenizas comencéis de nuevo la larga serie de vidas embrionarias e inconscientes!”

Esta dolorosa meditación de un momento, ha pasado sin duda por vuestra mente, lector amigo, como una luz de relámpago quizá, pero lo bastante clara para comprender la tremenda responsabilidad del espíritu que hace un comercio con los poderes y facultades internas inherentes al alma humana; para quienes explotan las cosas divinas en provecho de sus ambiciones personales y de sus mezquinos egoísmos.

El caso del Faraón[editar]

[En la escuela de Antulio] un grupo de cinco estudiantes, que seguían por afinidad al mayor de ellos en edad, al que nombraban Hardamas [Encarnación anterior al Faraón, el alumno que tenía el número cuarenta y dos, y llevaba cuatro años de ingreso.]. Estos cinco alumnos se resistían a entrar a las clases o lecciones denominadas por el Maestro “Los Misterios Divinos”. (...)

Hardamas no entra y nosotros no entramos sin él [decían los cinco estudiantes]. “– ¿Y por qué no entra Hardamas? “–Porque no puede comprender, y no comprendiendo, hace esfuerzos inútiles y teme volverse loco. Cuando pueda comprender entrará, y nosotros entraremos con él. (...) El Maestro fue envenenado y murió sin que Hardamas hubiera podido escuchar la clase sobre los Misterios Divinos.


(MS, LOS MISTERIOS DIVINOS)

El árbol del conocimiento[editar]

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Dice Yhasua:

El simbolismo incomprendido, de la célebre pareja del Paraíso, perdido por haber comido del árbol de la Ciencia que igualaba en sabiduría al hombre con su Creador, nos dice de la manera más sencilla y al alcance de todas las mentes, que este planeta con todo cuanto encierra, no es sino un organismo en formación; y que es pueril vanidad, y hasta estupenda locura, pretender subirle de un salto a la altura mental a que llegaron en centuplicados millones de siglos, los mundos radiantes habitados por Inteligencias tan poderosas y puras, que cooperan con la Suprema Potencia en la creación de nebulosas y, en la dirección de Sistemas Planetarios, que aún no vislumbraron los hombres de esta tierra. Lo que sucedería con el embrión humano que está en formación en el seno materno, si se pretendiera conseguir prematuramente la hora del nacimiento, es lo que ocurre cuando se precipita la llegada de esta humanidad al Templo-Luz del perfecto Conocimiento Divino. (AE, EN EL MONTE HOR)

La serpiente en la Biblia[editar]

Tal como aparece en la Biblia, Libro de Génesis, Capítulo 3:

La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:

―¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?

―Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”.

Pero la serpiente le dijo a la mujer:

―¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió.

[Dios] Al hombre le dijo: (...) Porque polvo eres, y al polvo volverás.

La serpiente en la Obra[editar]

En la Obra de Josefa Luque, en un pergamino de Filón, se menciona lo siguiente: [3]

El alma que ha llegado a levantar un tanto el velo tras del cual guarda el Eterno Invisible sus arcanos y sus designios, no debe asombrarse de esta lucha milenaria, promovida por la ignorancia en contra de la Verdad revelada a los capacitados para comprenderla.

Es verdad que entre las legiones de ignorantes y de retrasados, se encuentra una tercera clase de espíritus, instrumentos voluntarios y conscientes del mal, que con audacia increíble luchan por mantener a las masas populares en completa ignorancia de la Verdad, como medio de perpetuar el dominio sobre ellas en provecho propio.

  • Estos son los adoradores del becerro de oro que impulsaron a Israel en el desierto hacia la idolatría (...)
  • Estos son los tiranos, los déspotas que en todas las épocas de la evolución humana ahogaron con sangre la voz de los profetas (...)
  • Esta porción de espíritus conscientemente malvados, no son muchos, y son siempre los mismos que encarnan en épocas determinadas en un continente o en otro, en una raza o en otra (...)

En las remotas épocas prehistóricas (...) encarnaron en los continentes Pcélebes y Lemuria en una raza o dinastía que se llamó Sierpe-roja, y apareció de nuevo en Atlántida en la raza Azteca.

Ya en la época de la Historia, hicieron su aparición entre la raza Asiria, en la cual fue el tristemente célebre Nabucodonosor, el monstruoso ejemplar de maldad.

Y a través de los siglos han ido quedando terribles retoños en diversos países y civilizaciones, como para mantener alertas a las legiones del bien evitándoles dormirse sobre los viejos laureles.

Mientras el globo terrestre no pase de mundo de expiaciones y de aprendizaje, su deficiente evolución dará siempre lugar a esas infiltraciones del Mal, en medio de humanidades que aún no adquirieron la clara conciencia y discernimiento del Bien y del Mal, puesto que para ellos todo bien está en la satisfacción de sus instintos y sus deseos, y todo mal en la negación de ellos.

Se explica pues, fácilmente, que entre tales humanidades puedan triunfar por un tiempo esas inteligencias conscientemente malvadas (...)

En la época de Krishna: (AE, EL SACRIFICIO DE KRISHNA)

[En la época de Krishna, después de combatir por la justicia] los solitarios kobdas-flamas tornaron a sus torres silenciosas [en la India], desde donde cooperaron con el Enviado [Krishna] a eliminar el mal; con que los magos negros de la Serpiente Roja habían envenenado las corrientes humanas, hasta el punto que los padres procreaban hijos para venderlos como carne de mercado a quien más oro les daba.

Citas[editar]

  • El mismo diablo citará las sagradas escrituras si viene bien a sus propósitos (William Shakespeare).
  • Las palabras son fáciles de pronunciar. Las enunciaciones más aún.
  • El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones.
= Véase también =

Paráfrasis del Kempis[editar]

Fuera de la Obra[editar]

Belleza es la sabiduría (...) mas solo es supremo bien cuando se le acompaña de una estatura moral tan equivalente (...) La sabiduría (...) sólo conserva su sutilidad, en la humilde renuncia a las posesiones jerarquicas sobre otros seres, que muchas veces sentimos tener al vernos arrobados de semejantes vuelos sin tener en cuenta, que la belleza que sentimos no somos nosotros en nuestra personalidad, sino Nuestro Ego reflejado que ha captado siquiera por un segundo la gloria de semejantes notas.

Yo soy del pensamiento de que no existen misiones, ni títulos, ni jerarquías, sino solo evolución y lo que ante nuestros ojos es una misión en este plano de tan poca evolución (...) el que piensa que sabe, no sabe que lo que piensa es revaluable a medida que progrese en la evolución y el soberbio se reconcentra en su verdad, la cual caduca en algún momento (...) si yo adulo a un hermano pongo su interno en el peligro de la vanidad cargándolo con un peso enorme.

Por eso la magnífica enseñanza de los Maestros Esenios, cuando inducían al silencio; pues en el silencio no se habla de si mismo, no se busca el aplauso de los hombres, se tiene mayor dominio de nuestras debilidades y se protege a los demás de nuestra poca prudencia.

Enlaces externos[editar]

Los siguientes enlaces quedan fuera de la Obra de Josefa Luque, pero muestran el gran peligro que existe al abrir puertas equivocadas.

  • Manipulación: la araña interior, por Virginia Gawel. Psicóloga transpersonal aporta ideas esclarecedoras al respecto, es decir cuando alguien deja de esforzarse en ir hacia donde cree que ya ha llegado.
  • El sitio web y canal en Youtube de Arella Eliora. Ex-sacerdotisa de la 'diosa madre', ex-iniciada en el ocultismo pagano de Ishtar y María Magdalena, ex-maestra Reiki, ex-canalizadora de entidades espirituales y ex-practicante de tantra; se encarga de divulgar testimonios propios y de otras personas que han caído en esta clase de desaciertos.
  • El libro "El lado bello del mal" de Johanna Michaelsen. Ex-ocultista que comparte sus experiencias sobrenaturales para advertir los peligros en que cayó desde la infancia, cuenta cómo terminó siguiendo el llamado de su guía espiritual, el cual resultó ser un falso mesías.

Referencias[editar]

  1. Arpas Eternas, cap. "En el Monte Hor"
  2. Arpas Eternas, cap. "Yhasua y Nebai"
  3. Arpas Eternas - Cumbres y Llanuras, cap. "Los desterrados y las alianzas"