Candelabro de siete cirios

De Obra FCU
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Candelabro de siete cirios (menorá o menorah en hebreo)

Santuarios Esenios[editar]

  • Los esenios, hombres de estudio y de superior conocimiento (...) altar, donde las Tablas de la Ley de Dios y un candelabro de siete cirios representación de los Siete Profetas esenios, ocupó el interior de la gruta, y las bocinas de cobre se transformaron en pebeteros para quemar incienso de adoración al Altísimo, mientras sus hijos dejaban volar en ferviente oración el pensamiento. (AE, MARAN–ATHA)
  • Y por fin aparecieron los Ancianos del Santuario (...) Llevaban (...) en la diestra el candelabro de siete cirios pequeños, que recordaba los grados que habían subido en la Orden. (AE, LOS FESTINES DEL CARMELO)
  • En el Cenáculo de Nazareth y por indicación de Yhasua se había añadido sobre el estrado frente a la entrada, una repisa donde aparecían las Tablas de la Ley (...) El gran libro de las Escrituras Sagradas y un candelabro de siete cirios completaban el altar hogareño, que aún parecía conservar los vestigios de las manos líricas del Maestro hojeando aquellos viejos pergaminos. (AE, LA HEREDAD DEL PADRE)

Oratorios Cristianos[editar]

  • Y por eso Marcelo de Módena llamó siempre al Tablinum de su casa-quinta: “Eclesia nostrum”, Nuestra Iglesia. Este recinto era lo que luego fueron los pequeños oratorios cristianos del siglo I: Una sala grande o pequeña con una repisa al frente, con las Tablas de la Ley, las Escrituras Sagradas y un candelabro de siete luces. (CL, EL VUELO DE LAS GOLONDRINAS)
  • El candelabro de siete cirios que había sobre la mesa de la Academia [de Zebeo], hizo brillar como diamantes al rayo de sol, muchas lágrimas silenciosas que se deslizaron por algunos de aquellos rostros, cuyos dueños sentían sin duda a su propio corazón quejarse, con la misma queja tierna y profunda brotada de la pluma y del alma del Rey Salomón. (CL, EL ARCHIVO DEL PRÍNCIPE MELCHOR)

Monasterios Budistas[editar]

  • Adabo encendió el candelabro de siete cirios, y Gaspar levantó el espeso manto que cubría el rostro de la joven. (CL, LOS SIETE DÍAS)
  • En el oscuro panel del frente brillaba una gran estrella de plata de cinco puntas sobre campo de brillante azul, y bajo ella sobre un altar de blanca piedra estaba encendido un gran candelabro de siete cirios. La Madre Adavana sentada al fondo sobre una tarima alfombrada (...)

Véase también[editar]